¿Qué haremos ahora sin ti Joan? ¿Quién se va a atrever a decirle la verdad a tanta estrella de cine, música y televisión que se cree lo máximo y no siempre lo es? La Rivers era todo un encanto de artista en el difícil arte de hacer reír. Era una comediante fuera de serie, de esas valientes que no le temen a la censura, a lo políticamente correcto, ni a nada.
Su verdad podía doler a propios y a extraños, y hasta podía estar equivocada en sus evaluaciones sobre las celebridades, pero era su verdad y la decía sin reparos. Yo de moda, cero, pero su programa semanal de Fashion Police trataba de verlo con la fidelidad y la devoción que solo un fans puede brindarle a un ser tan maravilloso como Joan. La muerte te venció, Rivers.
Es una batalla que todos perderemos, unos más tempranos y otros más tarde, como siempre me decía mi abuela Esperanza. Nos dejas un mundo bastante hipócrita, bastante dado a la mentira piadosa o aquella que se dice para guardar las apariencias o para quedar bien con los demás. Gente como tú, Joan, no abundan y hacen mucha falta cuando se marchan de este plano físico.
Tus chistes y ocurrencias eran increíbles. Sí, eran mordaces, fuertes, con poca misericordia, pero siempre fuiste sincera, y para qué negar lo evidente, eras siempre tan divertida, que en ocasiones me daba pena ajena disfrutar tus parlamentos. Joan, querida, donde estés no dejes de hacer tu trabajo de comediante increíble. ¿Qué ocurrencias de Joan Rivers te parecían las mejores o las peores?
