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24 nov Julia Navarro: por la esperanza

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Si hay una novela apasionante, emotiva, cálida y dolorosa, esa es Dispara, yo ya estoy muerto.

Se trata de una voluminosa obra que va desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. Se concentra en los diferentes descendientes de una familia judía, los Zucker, y un clan árabe, los Ziad, que permiten al lector estudiar y comprender, en sus 896 páginas, la compleja relación que existe en el oriente medio.

El libro estudia la delicada y al mismo tiempo invencible condición humana que sobrevive a los mayores retos, y además reflexiona sobre cómo el hombre está marcado por las circunstancias políticas y sociales que le han tocado vivir.

Su autora, la española Julia Navarro, presentará su creación literaria el martes 25 de noviembre, a las 7:00 p.m., en el salón Ballroom del hotel InterContinental Miramar, en un evento de entrada libre organizado por la librería El Hombre de la Mancha.

Lo suyo, dice Navarro, es indagar sobre cómo el devenir de nuestra especie se reduce a su lucha contra las adversidades, un hecho que se da desde tiempos antiguos, y que a veces, agrega, es una batalla que se gana y en otras se pierde.

Estamos ante una trama compuesta por encuentros y desencuentros, de prejuicios que dividen, de intolerancias que alimentan odios y de amores incompletos, pero en especial, su novela es “una apuesta por la esperanza, la paz y la amistad”, explica Navarro en entrevista para este diario.

“Creo que es posible mirar a nuestro alrededor y tratar siempre de entrar en la piel de los otros. Los prejuicios existen porque nunca hacemos el ejercicio de intentar ponernos en los zapatos de las personas que tenemos cerca”, señala la responsable de novelas como La Hermandad de la Sábana Santa, La Biblia de barro y La sangre de los inocentes.

Los vaivenes del pueblo judío y su relación con la comunidad árabe en oriente medio es uno de los ejes claves de la novela Dispara, yo ya estoy muerto (Penguin Random House).

Este tema, abarcador y de tantos frentes y capas, lo ha enfrentado la escritora Julia Navarro (Madrid, 1953) desde la objetividad.

Para alcanzar esta meta le ayudó su formación primera de periodista, pues su deseo siempre ha sido ser parcial con todas las partes de un conflicto que ha traído tantas muertes y destrucción en ambos sectores.

“Lo mío ha sido seguir a dos comunidades a través de mis protagonistas y que esos personajes compartan sus porqué”, indica quien adora libros como Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, y Bomarzo, de Manuel Múgica Lainez.

RETOS

Si bien se cuenta la historia en mayúscula en Dispara, yo ya estoy muerto, sus personajes no son los que tienen las riendas, sino que son gente común y corriente que paga las consecuencias de los poderosos.

No ha querido hacer una novela histórica al uso. Su objetivo fue redactar un libro sustentado en los pequeños grandes retos cotidianos de sus personajes “por encima de un escenario político que ninguno ha elegido y que sus vidas están conducidas por las decisiones que toman sus respectivos líderes y los acontecimientos internacionales, que son los elementos que mueven el tablero de la política mundial”.

“La de los judíos es una historia de persecución, realmente trágica. Fueron víctimas de una de las páginas más tristes de la historia de la humanidad: el holocausto”. Es increíble que en el siglo XX, “que es como si hubiera ocurrido ayer, los nazis fueran capaces de organizar una matanza masiva de judíos durante la Segunda Guerra Mundial”.

Recuerda que los conflictos bélicos coartan la niñez y la juventud de las víctimas, y les elimina la oportunidad de amar y ser feliz. “A los judíos les pasó todo eso desde hace muchos siglos y desgraciadamente ahora un sector de ellos les hace algo parecido a los palestinos”, opina.

Se trata de crecer y avanzar dentro “de una situación de guerra permanente, de conflictos y violencia”.

Ese peligro de violencia es tan dramático y parece no detenerse, resalta. “La situación en oriente medio es un permanente polvorín. Cualquier cosa puede encender una nueva confrontación. Algún día tendrán que lograr un acuerdo, porque están allí, deben aprender a vivir juntos. Es irreversible el Estado de Israel y es irreversible el Estado palestino”.

“Israel necesita que le garanticen su seguridad, y los palestinos necesitan un Estado propio. En la medida que haya dos Estados, los problemas estarán realmente en vías de solución. Cuanto antes se avance hacia esa dirección, estaremos más cerca de la paz”, indica Navarro, quien el lunes, a las 4:00 p.m., firmará sus obras en la librería El Hombre de la Mancha de Multiplaza.

FE Y PERDÓN

Los hombres y mujeres que habitan en su novela se sienten orgullosos de ser judíos, musulmanes y cristianos, pero el mensaje es que ninguna fe debe ser vista como mejor que otra.

“La religión es una circunstancia cultural determinada por el lugar donde has nacido. Las religiones son asuntos fundamentalmente individuales que no deberían trascender el espectro nacional y no deberían de marcar la vida política de un país como ha sido durante siglos, y eso ocurre en nuestro mundo, en particular en oriente medio”.

Otra temática que desarrolla en Dispara, yo ya estoy muerto, es la importancia del perdón, la amistad y el amor. “Si en la vida andamos con disgustos, no podremos avanzar. No hay que olvidar, pero sí hay que ser capaz de mirar hacia adelante. El perdón es complicado, pero la apuesta es que ambas partes aprendan a mirar al futuro juntos”.

Muchos personajes de su nueva novela, a su estilo, abogan y toman partido para querer cambiar el destino de sus lugares de origen y de residencia. No se quedan quietos ni indiferentes, sino que buscan la manera de encontrar una solución.

Plantea que todos debemos “de luchar contra las circunstancias que no nos gustan. Hay muchas personas que se ven metidas en situaciones de conflicto, como este en oriente medio, e intentan cambiar su realidad y buscan circunstancias mejores para los suyos. Nunca hay que dar la batalla por perdida. Yo aspiro a un mundo más justo, donde no haya estas grandes diferencias sociales que hay ahora. Hay que luchar por la justicia, la libertad y la igualdad”.

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