‘Los Locos Addams’, una producción de Top Show, es dirigida por Juan Carlos Adames. CORTESÍA/Agustín Gonçalves.Series corrosivas como Los Simpons y South Park no tendrían hoy cabida en la televisión estadounidense sin programas pioneros en el uso correcto del humor negro como Los Locos Addams (1964-1966).
Mientras que la Fox o la Metro gastaban millones de dólares en rodar grandes producciones, la ABC triunfó entre la audiencia y solo requirió gastar un puñado de miles de dólares en cada uno de los 64 episodios de Los Locos Addams.
A medio camino entre el cine underground, la Serie B y el expresionismo alemán, Los Locos Addams utilizó personajes clásicos del terror fílmico (que hicieran famosos Boris Karloff y Ben Lugosi, entre otros actores) y los llevó por los derroteros de la comedia satírica para criticar el aburrido estilo de vida de la ascendente clase media de Estados Unidos.
Cada uno de sus capítulos, inspirados en las ácidas tiras cómicas de Charles Addams, se burlaban de las conservadoras y rutinarias familias estadounidenses de las metrópolis.
En 2010 Homero, Morticia y demás miembros de los Addams pasaron a los escenarios por primera vez en un musical en la Unión Americana, que ahora se presenta en el teatro En Círculo hasta el 7 de diciembre, una propuesta que si bien le baja el volumen al sentido de comedia dramática sombría de la serie y de los dibujos aparecidos en el periódico The New Yorker, sí mantiene su deseo de mofarse de los convencionalismos sociales de la mano de un clan peculiar y extraño, pero siempre unido y original.
Los Locos Addams no solo es el más destacado montaje de Juan Carlos Adames de los últimos años, sino que además es uno de los más relevantes espectáculos familiares de 2014.
Desde que soy padre, las obras teatrales que más frecuento son las de corte infantil y, por lo general, son puestas en escenas bastante sencillas. Quizás por la falta de mayores recursos económicos para hacer frente a empresas más ambiciosas, a lo mejor por la escasez de una inventiva más elevada o pensando que como el público destinatario es el más chico de la casa no hay que esforzarse demasiado. Ni idea.
La forma que tiene mi hijo para medir el éxito de una producción, lo que de seguro se repite en otros chicos de su edad, es si tiene expectativas de asistir a la actividad, si durante la función canta o tiene deseos de bailar, si desde su asiento interactúa con lo que ocurre en el escenario, si logra identificarse con alguno de los personajes y si al final vamos rumbo al hogar conversando sobre qué escena le gustó más o cuáles temas le llamaron mayormente la atención.
La puesta en escena de ´Los Locos Addams´ es divertida, con buen ritmo, actuaciones valiosas y un delicioso ambiente gótico. CORTESÍA/Agustín Gonçalves.Todo lo expuesto en el párrafo anterior se cumplió con Los Locos Addams. Desde que Diego se enteró del montaje estaba animado a ir, una vez dentro del teatro En Círculo se compenetró con la historia de esta familia peculiar y cuando el telón dio por terminado el evento el chico salió contento, tarareando las canciones y conversando sobre lo visto.
Cuando se es padre a uno lo que le importa es que el pequeño sea feliz, no le pasa por la cabeza convertirlo tan pronto en un espectador tan crítico. Lo que se desea es que la pasen lo mejor posible como jóvenes consumidores de la cultura, aunque como adulto a veces se dé la aburrida de su vida viendo labores con escasas luces, porque hay cierto teatro simplista familiar en Panamá que adormece, aunque si le gusta al niño bien por todos.
Es grato ver una iniciativa como Los Locos Addams, ya que le tengo mucho cariño a la serie de televisión en la que se inspira esta obra que se presenta hasta el 7 de diciembre. Además su versión cinematográfica de 1991 me pareció una delicia gracias a los intérpretes Raúl Julia, Anjelica Huston y Christopher Lloyd.
Los Locos Addams de Juan Carlos Adames mantiene ese lado barroco y gótico del programa televisivo, con dosis un poco menos intensa de su lado incisivo y cáustico, quizás para no alterar a la audiencia infantil, aunque tiene un par de parlamentos irónicos y picantes que solo los más grandes entenderán y disfrutarán.
De su elenco sobresale el magnífico trabajo de Luis Arteaga, como un Homero apasionado y mordaz; un Miguel Cuadra brillante, como un Tío Lucas macabro y enamorado; una irracionalmente divertida Masha Armuelles, como una Abuela que desconoce la cordura; una Dayana Sáez, que sabe sacarle partido a la rebeldía y pragmática Merlina; y Yosua de la Rosa, que hace tanto en un personaje tan restringido en diálogos como Largo.
¿Les gustaba Los Locos Addams de la década de 1960? ¿Qué recuerdos tienen de las versiones cinematográficas? ¿Se identifican con algún personaje de esta peculiar familia?
