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29 may Joaquín Sabina conquistó al público panameño

Más de 20 canciones ofreció Joaquín Sabina en su concierto en Panamá.

Su cita con el público istmeño fue en el Centro de Convenciones Atlapa.

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Joaquín Sabina en concierto Joaquín Sabina en concierto

Joaquín Sabina en concierto

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Joaquín Sabina en concierto

No recuerdo un concierto, en los años recientes, en que el público panameño haya pedido que el cantante regresara tres veces al escenario después de compartir su último tema.  

Esto ocurrió gratamente en el concierto ofrecido ayer jueves por Joaquín Sabina, en el Teatro Anayansi del Centro de Convenciones Atlapa, que acogió a una audiencia que la pasó de maravilla al disfrutar de un viaje por las diversas etapas musicales de este creador excepcional.

Las condiciones eran ideales para disfrutar de la parada que hacía la gira "500 noches para una crisis", que llevará a Sabina, mañana 30 de mayo, a Bogotá, el 1 de junio a Medellín y el 5 de junio a Quito.

"Que el corazón no se pase de moda, que los otoños te doren la piel, que cada noche sea noche de bodas, que no se ponga la luna de miel. Que todas las noches sean noches de boda, que todas las lunas sean lunas de miel".

Había una vieja deuda, de ambas vías; existía una necesidad, entre las partes, ya que el trovador español nunca se había presentado en el istmo y sus fanáticos nacionales nunca lo habían visto en directo en suelo patrio. 

Por eso, tanto Joaquín Sabina  como su excelente banda estaban dispuestos a regresar a proscenio cada vez que la audiencia, de pie y a gritos pidiera que esa mágica y maravillosa experiencia se extendiera un poco más.

La participación de Sabina comenzó a las 9:06 p.m., todo un hito en un Panamá donde se cultivan muchas virtudes, pero la puntualidad no es una de ellas, y terminó a las 11:36 p.m.

Es decir, fueron dos horas y media de alegrías, emociones, llantos, suspiros, recuerdos, nostalgias y toda una amplia gama de reacciones y sentimientos que provocaron en el alma de todas las canciones de uno de los más grandes cantautores iberoamericanos.

"y cómo huir cuando no quedan islas para naufragar al país donde los sabios se retiran del agravio de buscar labios que sacan de quicio, mentiras que ganan juicios tan sumarios que envilecen el cristal de los acuarios de los peces de ciudad".

INVITADOS

La noche fabulosa comenzó con un notable talento nuestro, Rómulo Castro y el grupo Tuira, quienes demostraron su estirpe con un repertorio breve, pero completo de su amplia trayectoria.

Un dato curioso.  Joaquín Sabina no era el único compositor y cantante famoso español que estaba en el Anayansi, ya que antes que abriera el telón, ingresó al teatro, como un espectador más,  Miguel Bosé, nacido en Panamá y donde tiene residencia, quien fue recibido con aplausos, piropos y muchas fotos a su camino por admiradores sorprendidos de su presencia en el recinto.

Más adelante durante el recital, Joaquín Sabina aprovecharía la presencia de Miguel Bosé, a quien acompañaba su madre, para dedicarle Peces de ciudad, una de las mejores piezas escritas por Joaquín Ramón Martínez Sabina.

"Ahora que no te escribo Cuando me voy. Ahora que estoy más vivo De lo que estoy. Ahora que nada es urgente, Que todo es presente, Que hay pan para hoy".

VITALIDAD

Joaquín Sabina puso en evidencia su vitalidad, alegría, picardía, buen humor y donaire, una serie de cualidades que dejan claro que lleva muy bien sus 66 años y que está en un estado óptimo para seguir en estas faenas de repartir felicidad a la gente que lo quiere. 

"Así que contra el olvido, contra el ébola y el Isis, para tiempos de tormenta, bienvenidos a '500 noches para una crisis", dijo Sabina para comenzar el disfrute de una noche inolvidable con el tema Ahora qué, mientras que comenzaba la proyección en una pantalla gigante, iniciativa que duraría durante toda la función, de imágenes basadas en cuadros pintados por el propio Sabina bajos los influjos de Pablo Picasso.

"No pido perdón, ¿para qué? si me va a perdonar porque ya no le importa... siempre tuvo la frente muy alta, la lengua muy larga y la falda muy corta".

Una parte considerable de lo ofrecido por Sabina en nuestro territorio perteneció al mítico álbum 19 días y 500 noches, lo que fue el deleite para una audiencia donde había un mosaico de edades y nacionalidades, lo que recuerda que este artista tiene la capacidad de barrer fronteras de tiempo y espacio, y que, además, el arte, la música en este caso en particular, vuelve a ser el vehículo perfecto para unir a las personas más diversas entre sí. 

Todos cantaron, a coro, no solo la canción que da título al disco, 19 días y 500 noches, sino también Barbi Superstar, A mis cuarenta y diez, Donde habita el olvido, El caso de la rubia platino, Cerrado por derribo, Una canción para la Magdalena y Noches de boda.

Como el plan era hacer un periplo por su universo rítmico también fuimos testigos de la interpretación de melodías fuera de serie como Camino de Guanajato, Por el boulevard de los sueños rotos, Más de cien mentiras, Y nos dieron las 10, Contigo, Pastillas para no dormir y La canción de los (buenos) borrachos, más la versión de Sabina del tema de Bob Dylan (uno de sus maestros),  Ese no soy yo, cuyo título original en inglés es  It ain't me babe.

"Y nos dieron las diez y las once, las doce y la una y las dos y las tres y desnudos al amanecer nos encontró la luna".

De igual manera, los integrantes del colectivo de Joaquín Sabina dejaron claro que su dominio en escena y sus dotes artísticas son de respeto y conquistaron a los presentes, los que les brindaron un sinfín de vítores.

Eso quedó más que evidente cuando el músico Jaime Asúa se hizo cargo del tema El caso de la rubia platino, mientras que sus colegas Pancho Varona, Mara Barros y Antonio García de Diego interpretaron las piezas  Conductores suicidas, Y sin embargo y Tan joven y tan viejo, respectivamente (en esta última Sabina intervino al final).

El concierto de Joaquín Sabina fue especial, querible y entrañable. Ojalá, muy pronto, pueda regresar a Panamá para darle continuación a esta fiesta que nos ofreció, donde sobraron las palmas, las ovaciones, los cantos y la felicidad.

Siga a   Daniel Domínguez en   Twitter: @DanielDomnguez1  y en  Instagram: Daniel.Dominguez2006

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