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09 mar 12 años de esclavitud: cine con conciencia

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Los pormenores de la esclavitud sufrida por la comunidad negra en Estados Unidos en el siglo XIX no han sido suficientemente investigados por un Hollywood que ha practicado el racismo contra toda minoría étnica y ha usado su poderío industrial para cimentar prejuicios que nunca ayudan.

El admirable director Steve McQueen hace un sesudo estudio sobre el racismo desde sus características sociológicas, psicológicas, económicas y culturales en su brillante drama 12 años de esclavitud.

La dolorosa y hermosa historia real de Solomon Northup, un músico libre que durante 12 años sufrió una serie de violaciones a los derechos humanos, le permite a la audiencia mundial recordar la percepción distorsionada que tenía (¿tendrá?) el blanco promedio sobre el negro y el indígena en el continente americano: criaturas que poseían una capacidad intelectual menor y un comportamiento holgazán.

El principio de que eran genéticamente inferiores y carentes de toda evidencia humana, tal como lo muestra la tortuosa existencia esclava de Northup y de millones de hombres y mujeres, fue la forma de legitimizar la segregación, la exclusión y la discriminación de unos sobre otros en la Unión Americana y en tantos puntos del planeta, un delito que aún hoy se da en la Tierra.

Todo esto lo cuenta la altamente recomendable 12 años de esclavitud, gracias a la mirada poética y sincera del director Steve MeQueen y un guion del debutante John Ridley que constata, sin dar discursos exagerados, las fallas de un sistema hostil, intolerante, egoísta y carente de solidaridad y respeto por el otro.

La película 12 años de esclavitud certifica la forma de ser del hombre blanco en 1850, que tras un halo moral que supuestamente lo abrigaba y lo protegía, decidió la manera brutal de “educar” en lo religioso, lo laboral y lo social a sus esclavos negros.

Este drama da testimonio certero de que la entonces economía del sur de Estados Unidos se logró de la mano del látigo, las cadenas y la sangre de gente inocente. Fue una riqueza sustentada gracias a la explotación salvaje y sistemática de los esclavos, principalmente en el sector agrícola.

Mientras que el norte de la Unión Americana, el lado industrial y más “progresista” de la joven nación, abogaba por la no discriminación de los negros, igual se daban hechos de segregación racial.

Esta película deja claro cómo en aquella época ocurría que los negros eran una minoría sin derechos en casi todos lados, incluso en estados norteños donde superaban en número a los blancos, como pasaba en Alabama, Mississippi y Carolina del Sur, entre otras.

Si bien se dio el triunfo del Norte en la Guerra Civil (1861-1865) y el presidente Abraham Lincoln promulgó entre septiembre de 1832 y enero de 1933 leyes que prohibían la esclavitud en la Unión Americana, en varios estados sureños la sociedad seguía dividida entre los muchos beneficios que recibían los blancos, autollamados raza elegida o superior, y la segregación y los maltratos físicos, sexuales y psíquicos que sufrían los negros, a quienes denominaban seres primitivos.

"Las memorias de Solomon Northup, un ex esclavo del siglo XIX, dieron un enorme salto desde el número 326 en el registro de ventas de Amazon.com la víspera de la ceremonia de premios de la Academia por la noche del domingo al número 19 el lunes por la tarde después del evento", resalta la agencia de noticias AP.

OBRA MAESTRA

Con esta soberbia producción, el realizador Steve McQueen estudia en Estados Unidos el fenómeno del racismo, término que aparece por vez primera de manera formal en la Francia del siglo XIX, con todos los desmadres del dominio y el concepto de privilegios y servidumbre que traía consigo.

12 años de esclavitud,ganadora de tres premios Oscar (película, guión y actriz secundaria para la debutante Lupita Nyong'o) se ha convertido ya en la mejor película estadounidense de todos los tiempos que aborda el tema de la esclavitud de los negros en el siglo XIX.

Ha superado con creces a la de por sí admirable Django desencadenado (2012), de Quentin Tarantino, y va más allá de lo desarrollado en las dos notables incursiones de Steven Spielberg en lo relacionado con la esclavitud: Lincoln (2012) y Amistad (1997).

Este filme de McQueen de igual forma supera a otra pieza clave para comprender ese pasado injusto: la serie de televisión Raíces (1977), de Marvin J. Chomsky y John Erman.

McQueen hace lo que parecía imposible: recoge todas las denuncias, las une, las condensa y las ofrece a un espectador que termina en shock, independientemente si la audiencia tiene un marco teórico sobre lo ocurrido a Solomon Northup (cuya biografía vendió 30 mil ejemplares en sus dos primeros años de editada) o si sabe de la violencia que dio como resultado el racismo.

Cuando uno sale de ver 12 años de esclavitud se lamenta que todavía hoy la esclavitud y la discriminación no han desaparecido; que la libertad, bien supremo, está aún encadenada, y que los bárbaros y salvajes no son el inmigrante, el extranjero, el negro, el amarillo o el indígena, sino los victimarios que han hecho daño en diversos momentos irracionales de la historia de la humanidad.

Por otro lado, la industria del cine británico, explica la agencia de noticias AFP, "logró un triunfo importante en los Óscar con la elección de 12 años de esclavitud, dirigida por un inglés, como mejor película y con las siete estatuillas de Gravedad, rodada en Londres".

Cadenas que se rompen en la pantalla

Hay un subgénero cinematográfico definido como “Esclavitud”.

Es el grupo de películas protagonizadas por esclavos, más allá de la raza de los seres humanos que sufren este lamentable trato o la época donde ocurra la trama.

Una prueba de que este tema no es popular en el cine, queda claro cuando en Hollywood una de las primeras producciones que va por esa línea es Almas en el mar (1937), de Henry Hathaway, en la que Gary Cooper y George Raft son dos marinos a bordo de una nave que en 1842 llevaba esclavos y todos deben sobrevivir a un motín y a un huracán.

Este largometraje obtuvo tres nominaciones al premio Óscar: banda sonora, ayudante del director y dirección artística.

Entre 12 años de esclavitud (2013) y la citada película de Henry Hathaway se han estrenado 71 largometrajes de ficción cuyo eje fundamental es la esclavitud, de las cuales 34 proceden de Hollywood.

La producción más premiada en la historia del séptimo arte fue Ben-Hur (1959).

Este título, dirigido por William Wyler y que ocurre en la Antigua Roma, cosechó 11 premios Óscar (incluyendo mejor película y realizador), así como tres Globo de Oro y un Bafta.

Entre las 71 rodadas, hay varios clásicos norteños, no solo Ben-Hur sino también Espartaco (1960), de Stanley Kubrick; Django desencadenado (2012), de Quentin Tarantino; Gladiador (2000), de Ridley Scott; Amistad (1997), de Steven Spielberg.

De otras latitudes destacan la cubana La última cena (1976), de Tomás Gutiérrez Alea; la japonesa El intendente Sansho (1954), de Kenji Mizoguchi; la danesa Manderlay (2005), de Lars von Trier; la italiana Queimada (1969), de Gillo Pontecorvo y la australiana Generación robada (2002), de Phillip Noyce.

Un comercio humano con principio, pero sin fin

12 años de esclavitud es apenas una aproximación al terrible destino de la mayoría de los 15 millones de hombres y mujeres provenientes de África, más de dos millones niños menores de 13 años, de acuerdo con datos de Naciones Unidas, que “durante 400 años fueron víctimas del abominable comercio trasatlántico de esclavos, escribiendo así uno de los capítulos más oscuros de la historia de la humanidad”.

Esa fue primordialmente la manera de encontrarse el continente africano con Europa, África, Océano Índico, Caribe y América, en opinión de la Unesco.

Esta entidad educativa y cultural de la ONU coincide con el historiador francés Jean-Michel Deveau, quien consideró que “la trata transatlántica, y por lo tanto la esclavitud, constituye una de las tragedias más grandes en la historia de la humanidad en términos de su escala y duración.

El comercio transatlántico de esclavos fue la deportación más importante en la historia, y un factor determinante en la economía mundial del siglo XVIII. Millones de africanos fueron arrancados de sus hogares, deportados hacia el continente americano y vendidos como esclavos”.

Aunque la esclavitud desapareció en casi todas partes de la Tierra entre los siglos de XIX y XX, la Organización Mundial del Trabajo calcula que en la actualidad hay más de 21 millones de esclavos en el planeta, y cuyas víctimas principales son mujeres y niños.

Ayer como hoy, destaca la Organización Internacional para las Migraciones, “se trata de la violación de los derechos humanos y de la dignidad humana, tal como enunciados en la Declaración Universal de los Derechos humanos de 1948”.

¿Qué les pareció  12 años de esclavitud? ¿Qué otra película sobre racismo les parece válida?

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