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30 nov A la caza de un autógrafo en la Fil de Guadalajara

Uno de los tantos placeres de asistir a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México, es tener la oportunidad de que los lectores conozcan en persona a sus autores favoritos.

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Arturo Pérez Reverte fue uno de los más cálidos autores que participado en la firma de libros. Arturo Pérez Reverte fue uno de los más cálidos autores que participado en la firma de libros.
Arturo Pérez Reverte fue uno de los más cálidos autores que participado en la firma de libros. LA PRENSA/Daniel Domínguez

Unos de los atractivos de una feria del libro, es que el lector tiene la ocasión de conocer en persona a ese poeta o a esa novelista cuyos libros lo han hecho soñar.

En la Fil de Guadalajara, en un día, pueden llevarse a cabo hasta una docena de firmas de autores. Los grandes nombres van al área internacional, donde hay mayor espacio para que el público haga su correspondiente fila, y los creadores menos conocidos van en espacios más pequeños, por lo general, en las sedes de sus propias editoriales. 

PROCESOS

Ver y participar de la dinámica es de lo más interesante y vital. Los lectores miran el reloj y se preguntan si alcazarán a llegar al destino anhelado. Saben que el autor solo firmará por un tiempo determinado, que puede ser de una hora o de hora y media, de acuerdo con lo popular que sea entre los visitantes de Guadalajara.

Cada uno tiene en su mano una ficha que cuidan como oro. Esa es la prueba que lograron estar entre los que recibirán la firma, en teoría, porque dependerá de la velocidad con que avance la fila.

Reparten cantidades variadas de fichas, dependiendo de las horas que se tengan para la faena. A veces son 80 o 100 o 150 fichas.

El personal encargado te entrega un post para que pegues dentro de la segunda página del libro, por si tu nombre no es fácil de escribir para el escritor. A veces permiten un libro y en ocasiones dos, otra vez de acuerdo con el tiempo y a los ánimos del autor.

Cuando están en la fila esperando se hablan entre sí, aunque sean unos perfectos desconocidos, pero los une el autor y las tramas que desarrolla en sus libros. Se cuentan cuáles obras han leído y se recomiendan obras de ese mismo creador.

"Este está muy bueno. Esta noche lo comienzo", me dice Jorge cuando tiene entre sus manos Eva, del español Arturo Pérez Reverte.

El filósofo Fernando Savater es algo frío en la firma de libros, aunque cuando está en una charla es una de las personas más encantadoras y alegres. Expandir Imagen
El filósofo Fernando Savater es algo frío en la firma de libros, aunque cuando está en una charla es una de las personas más encantadoras y alegres. LA PRENSA/Daniel Domínguez

"Es una sensación muy especial. Alcancé a que me lo firmara. Estuve esperando más de una hora. Valió la pena", comparte sonreida Liliana cuando el mexicano Xavier Velasco le firmó sus dos libros.

IRSE O QUEDARSE

Al terminarse el tiempo de la actividad, es potestad del escritor irse del lugar o quedarse un poco más. Los hay que se plantan a firmar con dedicatorias en esos minutos extras, y otros firman no se retiran, pero sin dedicatoria, para que los lectores no se vayan si la esperada rúbrica.

Cuando ven a los autores indecisos sobre qué hacer, si marchar o estar allí después del horario previamente establecido, los lectores le ruegan para que siga firmando y le piden, a veces, a coro, que no detenga la actividad.

Por ejemplo, este 2017 el mexicano  Fernando del Paso firmó pocos ejemplares, por su avanzada edad, aunque sí se comprometió a que si los lectores se lo dejaban a la editorial, él se encargaría de firmar cada una de las obras dejadas y que después los dueños las fueran a buscar.

A cada quien le dan un cupón. Este boleto es la seguridad que llegará el lector a ser atendido por el autor. Cuando se acaban los cupones será potestad del escritor aceptar o no más libros para poner su rúbrica. Expandir Imagen
A cada quien le dan un cupón. Este boleto es la seguridad que llegará el lector a ser atendido por el autor. Cuando se acaban los cupones será potestad del escritor aceptar o no más libros para poner su rúbrica. LA PRENSA/Daniel Domínguez

En 2013, el israelí David Grossman se quedó pasado su tiempo a firmar hasta el último ejemplar, aunque los encargados de su seguridad le recomendaron que fueran al siguiente evento que tenía en agenda.

Cuentan las leyendas, no hay cifras precisas, de que el récord mundial ocurrió en 2014, cuando la bloguera Yuya firmó libros por nueve horas.

En este 2017, entre los escritores de renombre que firman libros, o lo harán, están Arturo Pérez Reverte, Fernando Savater, Juan Villoro, Paul Auster, Xavier Velasco, Benito Taibo y Laura Esquivel, entre otros.

PERSONALIDAD

Al público de todas las edades se le ve nervios por entrar en contacto con su escritor favorito, y están nerviosos por saber cómo es o de qué hablarán durante los segundos que estarán juntos.

Al poco rato que pasa el encuentro se les ve subiendo la novedad en sus redes sociales.

Unos conversan con sus lectores, otros ni te miran a los ojos, salvo lo suficiente como para decirte: "buenas noches". Unos firman de pie y otros no se levantan de su asiento, salvo para marcharse. Cuando llega el momento de la fotografía unos escritores abrazan al lector y otros mantienen una distancia protocolar. Vaya, es cuestión de personalidades.

Al final, es la alegría de por fin conocer a ese autor que te hace sentir tantas emociones.

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