Sobre el cine religioso: de 'Los Diez Mandamientos' a 'La pasión de Cristo'

Sobre el cine religioso: de 'Los Diez Mandamientos' a 'La pasión de Cristo'
‘La Pasión de Cristo’ (2004), de Mel Gibson.

Desde títulos míticos como Los Diez Mandamientos (1923 y 1946), ambas del director Cecil B. DeMille, y Rey de reyes (1927, de Cecil B. DeMille y 1961, de Nicholas Ray), hasta producciones polémicas recientes como La última tentación de Cristo (1988), de Martin Scorsese; La pasión de Cristo (2004), de Mel Gibson y El código Da Vinci (2006), de Ron Howard, han demostrado que el tema de la religión en general, y la figura de Jesús en particular, tienen un espacio en el devenir del séptimo arte.



Aunque el documental era lo que predominaba en 1898, tras la llegada del cinematógrafo como novedad tecnológica, sí hay casos de ficción que tienen su base en temas bíblicos.



En ese 1898, en Francia, se estrenaron La cena (Jesús con los 12 apóstoles), de Alexandre Promio; La tentación de San Antonio (las luchas de un asceta), de Georges Méliès, y La vida y la pasión de Jesucristo, de Georges Hatot y Louis Lumière.

Escándalo



Un motivo de escándalo era si se debía mostrar el rostro del actor que encarnara a Jesús en la pantalla grande. Por eso, fue una controversia cuando se vio a Jordan Willochko, quien entró en la piel del Hijo del Hombre en The Horitz Passion Play, firmada por los hermanos Lumiére.



La mayoría del público cristiano pidió que aquello no volviera a ocurrir, por lo que en la mayoría de los filmes en los primeros lustros del siglo XX aparecía este personaje de espalda o de costado, evitando un primer plano de su cara.



Estas producciones fueron vistas con entusiasmo, porque los creyentes pasaron de ver estampas, cuadros y grabados con momentos clave de la Biblia a verlas representadas en movimiento en el cine.



A inicios del siglo XX, el francés Ferdinand Zecca comienza un exitoso ciclo de cortometrajes en torno a Jesucristo. Obtuvo tan buena recepción que todavía en 1935 se proyectaban dentro y fuera de las misiones eclesiásticas del mundo.

Entre los años 1898 y 2019, de acuerdo con dato del sitio web especializado imdb.com, se han realizado más de 1,350 proyectos, entre el cine y la televisión, dedicados a presentar diversos personajes pertenecientes a las Sagradas Escrituras en general, en particular los hechos que aparecen en las páginas de la ‘Biblia’.



Lo espectacular



Aunque fue en Estados Unidos donde se produjeron los filmes de mayor presupuestos y de notable espectacularidad.



Todo comenzó con D.W. Griffith, que compartió con sus espectadores la Pasión en Intolerancia (1915). Para los momentos del Gólgota y la muerte en la cruz contrató a 3,500 extras y el presupuesto ascendió a 300,000 dólares.



Después apareció un cineasta que superó a D.W. Griffith en propuestas grandiosas: Cecil B. De Mille, quien conquistó tanto a los creyentes como a los ateos. Firmó dos versiones de Los diez mandamientos, una en 1923, aunque fue la segunda la más conocida, aquella que presentó en 1956, y cuyo elenco incluyó a Charlton Heston como Moisés y Yul Brynner como Ramsés.



Mientras que la primera cinta rodada con la otrora novedosa tecnología de Cinemascope fue La túnica sagrada (1953), de Henry Coster, y protagonizada por las estrellas Richard Burton y Jean Simmons.

Otros títulos controversiales, por alejarse de la teología, son las películas del italiano Pier Paolo Pasolini El evangelio según Mateo (1964); La Vía Láctea (1969), del español Luis Buñuel, y La vida de Brian (1979), la versión humorística del grupo británico Monthy Python.



Hollywood prefiere retornar a las grandes propuestas con La historia más grande jamás contada, dirigida en 1965 por George Stevens, con Max van Sydow como Jesucristo, y la ópera rock de Norman Jewison Jesucristo Superstar, de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice.



La controversia regresó con La última tentación de Cristo (1988), en la que Williem Dafoe es un Jesucristo que en la cruz es atraído por María Magdalena; La Pasión de Cristo (2004), sobre las últimas horas de un Jesucristo tan castigado que este drama pareció más un filme gore que uno religioso, y El código Da Vinci (2006), sobre el supuesto verdadero protagonismo de María Magdalena dentro del Nuevo Testamento.

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