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04 sep Los talentos detrás del musical 'El Fantasma de la Ópera

Los responsables de la coreografía, el maquillaje y el vestuario de ‘El Fantasma de la Ópera’ conversan sobre qué representan sus oficios dentro de un musical.

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‘El Fantasma de la Ópera’ se presentará en el teatro Anayansi del Centro de Convenciones Atlapa los días 23, 24 y 25 de septiembre. ‘El Fantasma de la Ópera’ se presentará en el teatro Anayansi del Centro de Convenciones Atlapa los días 23, 24 y 25 de septiembre.
‘El Fantasma de la Ópera’ se presentará en el teatro Anayansi del Centro de Convenciones Atlapa los días 23, 24 y 25 de septiembre. Cortesía

En toda pieza teatral, por lo general, el espectador se concentra en el desempeño de los actores, que sepan encarnar a sus personajes de la forma más convincente posible.

Cuando se trata de un musical, la atención se enfoca en ese actor que no solo debe entrar en su papel, sino que además pueda combinar en escena el baile con el canto.

Lo que en ocasiones olvida más de un asistente a esta clase de espectáculos es que hay otros hombres y mujeres talentosos que están involucrados en este tipo de proyectos artísticos y no siempre están en proscenio para recibir los aplausos luego de que termina la obra.

Uno de los elementos esenciales de un montaje de la prominencia de El Fantasma de la Ópera es el grupo de creadores involucrados en aspectos como la coreografía, el maquillaje y el vestuario.

A continuación los responsables de estas tres áreas hablan sobre su trabajo en esta puesta en escena, que se presentará en el Teatro Anayansi del Centro de Convenciones Atlapa los días 23, 24 y 25 de septiembre, un proyecto cultural dirigido por Aarón Zebede y producida por dos profesionales en este ramo: Nikki de Roy y Diana Abouganem.

COREOGRAFÍA

La historia de amor entre una soprano y un misterioso compositor es el punto central de la novela gótica El Fantasma de la Ópera, del periodista y escritor francés Gastón Leroux (1868-1927), quien la publicó en 1910.

En 1986 se llevó a escena su versión teatral en el West End de Londres (Inglaterra) y en 1988 pasó al circuito teatral de Broadway en Nueva York, Estados Unidos, con música del destacado Andrew Lloyd Webber, y letras de Charles Hart y Richard Stilgoe.

Para Melina Samaniego, responsable de la coreografía, ser parte del equipo de producción que hace posible El Fantasma de la Ópera “representa un gran orgullo y una importante meta a cumplir en mi carrera, por lo trascendental de este musical”.

En Panamá, El Fantasma de la Ópera “marcará un antes y un después en el teatro musical”, asegura Samaniego, responsable de las coreografías de musicales de Broadway presentados en el istmo como Fama (2000), El violinista en el tejado (2002), Mi Bella Dama (2003), Evita (2004), La Bella y La Bestia (2008), todas dirigidas por su mentor, el maestro Bruce Quinn.

“Los panameños estamos tomando riesgos y responsabilidades a todo nivel, que nos posicionan a la par de otros países más grandes y con mayores posibilidades y recursos. El teatro musical no es la excepción, y una producción como El Fantasma de la Ópera es un vivo ejemplo de esto”, agrega quien ha trabajado con el maestro Edwin Cedeño en musicales como The Producers (2009) y Aladino (2010).

“Las grandes historias de amor sobreviven a través del tiempo y las generaciones. Allí reside el éxito de esta obra, aun después de tantos años. El Fantasma de la Ópera es un clásico de la literatura, adornado con el trabajo más exquisito de Andrew Lloyd Webber, y como todos los clásicos, vivirá por siempre”, opina Samaniego, quien obtuvo su Licenciatura en Danza y Nutrición del Birmingham- Southern College, Estados Unidos.

En cuanto a su propuesta coreográfica para este montaje, adelanta que “está bastante arraigada a la coreografía original y guarda el respeto que se merece todo clásico. A pocos se les ha ocurrido cambiar las coreografías del Lago de los cisnes o El Cascanueces; lo que se hace son adaptaciones”.

En el istmo, los espectadores que vayan a ver El Fantasma de la Ópera disfrutarán de “una fusión de ballet clásico con ciertos elementos del ballet contemporáneo, que esperamos sean del agrado del público”.

Sin el esfuerzo y el trabajo de artistas nacionales como Melina Samaniego, Caridad García Vásquez y José Díaz, los musicales no tendrían los resultados artísticos que se logran tras abrirse el telón.

EL MAQUILLAJE

Caridad García Vásquez ejerce las labores del maquillaje desde la década de 1980 al lado de su colega y amigo Bolívar Aparicio. 

Los dos creadores hacían “inventos y practicábamos con nuestros amigos, con las técnicas de las que nos contaban los profesionales de aquella época o de lo que habíamos leído o escuchado”.

“Lo primero al definir una caracterización es tener en cuenta la visión que tiene el director del personaje, qué aspecto quiere resaltar de este. Luego revisar con el actor su rostro y las expresiones que usa como el personaje para potenciar sus gestos. El aspecto de la personalidad de ese personaje que quiera resaltar el director es lo que siempre debe primar”, detalla.

García Vásquez tiene a su cargo liderar a los responsables del maquillaje en El Fantasma de la Ópera, una experiencia que califica como “un reto, porque la producción es enorme. Manejamos el maquillaje y el peinado a 42 personas, algunas de ellas tienen múltiples cambios”.

Contabiliza que van a usar más de 50 pelucas, realizarán 11 caracterizaciones, diseñarán y supervisarán el maquillaje de los 19 actores del elenco, más los 12 bailarines. Toda una labor que estará a cargo de Caridad García Vásquez, Bolívar Aparicio y Daniel Contreras.

Además, van a elaborar “una cicatriz de diseño nuevo y a la medida para el actor Randy Domínguez, quien será el Fantasma en esta obra”.

La cicatriz del Fantasma es una labor que en términos técnicos es bastante compleja. “Incluye copiar el rostro de Randy, esculpir la cicatriz y hacer los moldes dobles para las piezas de foam latex. En esta parte trabajamos Bolívar Aparicio y yo”.

“Hacer un diseño que sea adecuado para nuestro teatro, que es enorme y que cumpla con desfigurar al personaje, sin convertirlo en una versión de zombi, es un gran desafío que me regala el director Aarón Zebede”, señala.

Esta no es la primera producción grande a la que se enfrenta en Panamá.

“En los musicales es frecuente tener muchos actores en escena, y con este equipo hemos enfrentado ya varias obras. Aquí, como en Los Miserables, la diferencia está en la recreación de la época y las muchas caracterizaciones. Espero que nos vaya igual de bien”, indica esta artista de los pinceles, las esponjas, las cremas y demás accesorios.

VESTUARIO

Para José Díaz, El Fantasma de la Ópera “representa una oportunidad de exponer nuestro trabajo. Para mí, y para el equipo de confección de vestuario, es un reto importante por la cantidad de ropa a elaborar y los cambios en escena que se van a realizar”.

Calcula que a lo largo de este emblemático montaje se registran unos 200 cambios de vestuario.

La meta de José Díaz y su colectivo de colaboradores es darle vestido a más de 15 personajes y a más de 40 actores en el escenario.

Díaz señala que el vestuario cumple una misión relevante dentro de El Fantasma de la Ópera porque ayuda a “conseguir que tanto la trama que se narra como los protagonistas que en ella están sean totalmente creíbles ante los demás”.

Destaca que la comodidad del vestuario es un apoyo a un desempeño óptimo por parte del intérprete.

“El vestuario debe estar apegado a la realidad que transmite la obra”, agrega José Díaz.

Adelanta que el vestuario en el musical El Fantasma de la Ópera “será apegada al esquema de la obra original. Se están utilizando los encajes y mucha cantidad de tela para conseguir un resultado, que de seguro, le encantará al público”.

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