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01 feb 'Empezar otra vez': cuando el tren de la vida ha llegado a la estación

'Empezar otra vez' (Begin Again) está nominada a un Óscar en la categoría de mejor canción.

Este recomendable drama musical fue dirigido por John Carney ('Once').

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‘Empezar otra vez’ es un homenaje a la amistad, al amor y al compromiso que todo artista le debe a su talento. ‘Empezar otra vez’ es un homenaje a la amistad, al amor y al compromiso que todo artista le debe a su talento.
‘Empezar otra vez’ es un homenaje a la amistad, al amor y al compromiso que todo artista le debe a su talento.

El reconocimiento global le llegó al irlandés John Carney con su cuarto largometraje como director: Once. Este drama romántico fue recibido con vítores por el público del Festival de Cine de Sundance (Estados Unidos).

La audiencia que asistió en 2006 a esta cita con el séptimo arte mundial quedó atrapada con la historia de dos cantautores de clase trabajadora que buscaban, de forma desesperada, tanto el éxito como el amor, aunque el uno y la otra les era esquiva.

Más que las convincentes interpretaciones de Glen Hansard y Markéta Irglová, lo que más se ponderaba por los pasillos de Hollywood era su hermosa banda sonora, la que era igual de importante que la trama de este filme.

Tanto fue así, que esta producción recibió un premio Óscar en la categoría de mejor canción original y la Asociación de Críticos de Los Ángeles y la de Chicago también le dieron una distinción en el mismo aparte.

A partir de tan buena recepción, en febrero de 2012 se llevó a cabo una versión teatral en Broadway de Once, que se presentó hasta el pasado 4 de enero en el Bernard B. Jacobs de Nueva York, una puesta en escena que obtuvo el premio Tony como el mejor musical de Broadway.

Hoy día hay una gira por la Unión Americana de Once. Por ejemplo, en este mes de febrero estará en las ciudades de Austin, San Antonio, Houston y New Orleans, más los montajes que se han hecho de esta pieza en Irlanda, Australia, Tokio y Toronto. 

Luego de Once el anonimato regresó a golpear en la cara a John Carney, quien después hizo dos películas que causaron escasa sensación dentro y fuera de Irlanda: la comedia Zonad (2009) y el thriller The Rafters (2012).

Fue entonces cuando a Carney, que ya pensaba que su carrera iba en picada, le ofrecieron filmar su primera película con fondos estadounidenses, rodada en la Unión Americana y además con tres actores conocidos.

Contestó pronto que sí, y cuando pensó en la trama se inclinó por su materia más conocida: exploró de nuevo las relaciones sociales y amorosas con el pentagrama como telón de fondo.

El resultado es la encantadora Empezar otra vez (Begin Again), nominada a un Óscar en la categoría de mejor canción.

TRAS SU PROPIA VOZ

Empezar otra vez es un drama romántico que une a un grupo de personajes relacionados con la música verdadera, esa que es auténtica y no es prefabricada.

Se trata de un productor (Mark Ruffalo), recientemente despedido de una disquera que él mismo ayudó a fundar en la década de 1990, una chica (Keira Knightley) que se dedica a cantar y a componer, pero sin intenciones profesionales y cuyo novio, Dave (Adam Levine) le dio la espalda cuando este encontró el sendero del estrellato.

Empezar otra vez es de alguna manera una forma de avanzar en el destino de los personajes de Once. Si bien no son los mismos, bien podrían serlo porque tienen aspiraciones similares.

Es como si la inmigrante checa de Once siguiera escribiendo música sin aspiración a estar en el escenario del Radio City Music Hall y encarnara a Gretta, un personaje de origen inglés a cargo de una tierna y decidida Keira Knightley, y como si el cantautor irlandés de Once acariciara la fama y esta le hubiera hecho perder el rumbo, como le ocurrió al artista responsabilidad de un Adam Levine, que hace con soltura un papel que sabe de memoria, pues estamos ante al líder de la banda Maroon 5, es decir, alguien que sabe entrar en la piel de un músico.

Dan es un productor musical que ganó dos premios Grammy, los que vendió para seguir costeándose su adicción al alcohol, un problema que lo llevó a perder a su esposa después de 18 años de casados y a su hija adolescente que anda buscando su propia identidad y sus talentos.

Ahora Dan, encima, sin empleo, porque es irresponsable en sus obligaciones laborales, se va cansando de que tanto las disqueras como las editoriales en ocasiones se quedan con el 60% o más de las ganancias que obtienen los artistas con la obra que él mismo hizo, y porque tampoco ha podido encontrar a un cantautor que tenga potencial hasta que escucha la voz y la letra de una canción de Gretta en un modesto bar en Nueva York. 

Casi nadie en el establecimiento con micrófono abierto le vio el valor a la canción de Gretta, salvo Dan, quien en su mente comenzó a agregar los instrumentos musicales adecuados y le puso el ritmo necesario para sacarle aún mayor brillo a esa pieza. 

La canción de Gretta habla de cómo en una mochila pueden caber todas tus pertenencias cuando tienes el corazón roto y cuando somos estrellas perdidas tras un universo que nos complemente. Es una pieza que nos recuerda que la vida es como un tren del que hay que saber cuándo bajar, cuándo cambiar de dirección y cuándo abordarlo y con quién. 

Dan y Gretta tienen sus puntos en común: ambos han sufrido en el terreno del amor, padecen de una soledad que los está doblegando, no creen demasiado en sí mismos y necesitan urgente que la vida o el destino o alguien les dé una segunda oportunidad. 

Entre los dos van armando no solo una pieza, sino un álbum completo con canciones sobre los temas universales que preocupan al corazón humano desde hace milenios, pero con la novedad de que todo será grabado al aire libre, sin un estudio con la máxima tecnología que en ocasiones maquilla las fallas de los artistas. 

Lo de ellos es regresar a los orígenes, que las letras y los sonidos de las canciones no estén pensados en encontrar la nueva pasajera estrella pop, sino para que su audiencia las escuche y reflexione sobre ellas. Por eso, Dan, Gretta y otro grupo de músicos se reúnen en parques, callejones y azoteas, buscando unir su ritmo con el palpitar de Nueva York y de su gente. 

 Empezar otra vez es un emotivo discurso sobre ser auténtico en una industria musical, que como otros sectores del entretenimiento, a veces cede espacio para buscar el éxito inmediato, aunque todo sea artificial.

La cinta Empezar otra vez le va a encantar a los amantes de la música, para los que componen, para los que cantan, para los productores responsables, para los que bailan, piensan y sienten cuando una canción puebla su alma y su mente.

¿Qué les pareció Once y Empezar otra vez? ¿Qué músico piensan que entra dentro de la categoría de auténtico?

Pueden encontrarme en Twitter: DanielDomnguez1

y en Instagram: daniel.dominguez2006

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