Señor presidente:
Octubre de 2026
Soy Boris Mauricio Betancourt Hernández, opositor cubano y presidente de Camino a la Democracia de Cuba (CDC). A principios de este año le agradecí por escrito que su Gobierno negara la extradición que pedía el régimen cubano. Ese agradecimiento sigue en pie.
Hoy le escribo en público por otra razón. Estuve 27 meses preso en Panamá, y en ese tiempo se violaron mis derechos de muchas maneras, casi todas documentadas. Ahora veo que el mismo método se quiere usar contra mi organización para llegar a mí. No me voy a quedar callado.
LO QUE VIVÍ EN PANAMÁ
Muchos de estos hechos ocurrieron en 2024, antes de que usted asumiera la presidencia. Pero las instituciones son las mismas, y nadie ha respondido por ellos.
Una persecución que empezó en Cuba. Fui detenido el 16 de febrero de 2024 por una notificación roja de Interpol que pidió Cuba. Pero el propio Registro Central de Sancionados de Cuba certifica que no tengo antecedentes penales en ese país (certificación del 14 de marzo de 2024). Así persigue el régimen a sus opositores fuera de la isla.
Cuba sabía de mi arresto antes de que ocurriera. La respuesta de Interpol La Habana a Interpol Panamá, enviada el 17 de febrero, habla de mi aprehensión, pero tiene fecha del 12 de febrero de 2024: cuatro días antes. En ella, Interpol La Habana dice que la Fiscalía de Cuba ya había “sostenido ciertos intercambios sobre este caso, a través de un punto de contacto establecido entre ambas fiscalías”. La nota cubana 21-2024 dice que fueron la Procuraduría General de la Nación de Panamá e Interpol Panamá quienes le avisaron a Cuba de mi detención.
La Seguridad del Estado cubana visitó a mi familia. Dos días antes de mi arresto, un agente de la Seguridad del Estado que se hacía llamar Valentín fue a casa de mi familia en Cuba a decirles que ya sabían que yo estaba en Panamá. Una semana después de mi encierro, volvió para decirles que me entregara a Cuba, y les dijo cuánto dinero estaba pagando yo a mi abogado.
¿Quién le dio esa información al régimen cubano? Hoy ese mismo agente quiere reclutar a mi primo, Amaury Ortiz, que cuida a mis abuelos junto con mi tía, Tatiana Betancourt: le ofreció trabajar para ellos en lo que le dijeran. Lo que les pase a mis abuelos, a mi tía y a mi primo será responsabilidad de Díaz-Canel y de su dictadura.
La Cancillería ayudó a Cuba. La solicitud de detención que envió Cuba (nota 21-2024, del 28 de febrero de 2024) no cumplía los requisitos de la ley. En lugar de rechazarla, la Cancillería le indicó a Cuba cómo corregirla. Pero el 26 de marzo de 2024, la misma Cancillería certificó, en el oficio A.]-MIRE- 2024-025681, que no existía ninguna solicitud de detención en mi contra. El 30 de abril de 2024 pedí asilo político. Ese mismo día se formalizó la solicitud de extradición de Cuba, y el asilo me fue negado.
Un funcionario que escondió su cara. En la audiencia de objeciones a mi extradición, el funcionario que representó a la Cancillería tapó su cámara con un papel para que no se le viera la cara. Lo denuncié ante el canciller (registro EXT-MIRE-2026-002447, del 10 de febrero de 2026).
La cárcel. En La Nueva Joya me encerraron en el Sector C, de máxima seguridad, y no en el sector de extranjeros que me correspondía, donde sí pusieron a los otros dos extraditables que llegaron conmigo. Allí recibí amenazas contra mi vida.
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