Aunque a simple vista parezca un tema elemental, escoger el pañal del bebé se ha convertido en un argumento de relevancia entre padres de familia y personas a cargo del cuidado de los niños.
Aprovechando la coyuntura que ofrece la Feria del Bebé -que se inició el pasado viernes y que estará abierta hasta hoy, domingo, en el Centro de Convenciones Atlapa- la marca de pañales Pampers presentó el viernes a Camila Canabal, conductora uruguaya del programa televisivo Vida Mamá y a la dermatóloga pediátrica Diana Santiago, para conversar sobre este tema.
Para Canabal, madre de dos hijas y autora de un libro que lleva el mismo nombre del programa que se transmite por el canal Casa Club TV, los temas relacionados con su experiencia en la maternidad son su mayor afición.
Canabal y Santiago coinciden en que la piel del niño es muy delicada durante los primeros seis meses de vida y por consiguiente, se debe tener un cuidado minucioso en el área que cubre el pañal.
Según la doctora Santiago, durante ese período el niño carece de un manto graso que lo proteja y suele tener mucha sensibilidad. Ante ello, la humedad, el tejido muy grueso o la fricción ocasionada por el pañal podrían suscitar el llanto prolongado del infante, o provocar afecciones cutáneas como dermatitis o infecciones por cándida (hongos).
“Es necesario vestirlos con un pañal que no ajuste su área genital y les permita moverse libremente”, agrega. En ese sentido, el elástico de los pañales comerciales no debe apretarles. Lo mismo se aplica para quienes prefieren los de tela.
“Lo ideal es conseguir un pañal que tenga filtros especiales que eviten que las excretas y orina del niño entren en contacto con su piel”, añade la doctora.
Finalmente, Santiago recomienda utilizar una crema humectante como óxido de zinc o jalea de petróleo para humectar y proteger la piel del niño antes de ponerles el pañal. Además, evitar el uso de productos perfumados y jabones, que suelen crear sequedad.
“Tampoco se debe usar talco o maicena en esta área, ya que se ha comprobado que sus partículas a largo plazo pueden ser perjudiciales, sobre todo si entran en contacto con la vulva de las niñas, ya que podrían provocar complicaciones de quistes o tumores”, advierte la dermatóloga.
