Escritoras que tuvieron que utilizar un seudónimo masculino

Escritoras que tuvieron que utilizar un seudónimo masculino
J.K.Rowling

Olga Tokarczuk obtuvo el Premio Nobel de Literatura 2018 convirtiéndose en la mujer número 15 en obtenerlo. A contraparte, 103 hombres han sido reconocidos por el mismo. Pero este es apenas un ejemplo de las constantes desigualdades que han tenido que pasar, y siguen pasando, las mujeres en esta disciplina artística. Algunas han tenido hasta que renunciar a su identidad femenina para poder ser tomadas en cuenta bajo el seudónimo de un hombre.

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J.K.Rowling

“Señorita, la literatura no es asunto de mujeres, y no debería serlo nunca”, fue la frase con la que poeta Robert Southey le respondió a Charlotte Brontë luego que esta le enviara unos escritos para conocer su opinión.

Estas cortas palabras le hicieron entender a las hermanas Brontë que estaban entrando en un territorio de hombres. Tiempo después Emily, Charlotte y Anne Brontë probaron suerte enviando sus manuscritos utilizando los seudónimos de Ellis, Currer y Actor Bell respectivamente. En esa ocasión fueron publicadas y aunque su primer intento no obtuvo un recibimiento sobresaliente, sus siguientes obras han sido regalos para la literatura universal como lo son: Jane Eyre de Charlotte, Agnes Grey y Cumbres Borrascosas de Emily.


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J.K.Rowling

Quizás el mundo mágico de Harry Potter seguiría siendo un sueño de la mente de la escritora Joanne Rowling si esta no hubiese aceptado la recomendación de la editorial de cambiar su nombre por J.K. Rowling, ya que consideraban que un libro de fantasía escrito por una mujer no sería bien recibido por el público.

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J.K.Rowling

Aunque la escritora española Caterina Albert se dio a conocer en primera instancia por su verdadero nombre, su hoy reconocida obra La Infanticida fue mal recibida por la crítica, debido a la temática, tono y por haber sido escrito por una mujer. Aquella experiencia orillo a la escritora a refugiarse bajo el seudónimo de Víctor Català con el que continúo publicando obras como Solitud (1904), considerada por algunos como el mejor trabajo de la Albert.



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J.K.Rowling

“En este apuro, cogí unos periódicos que había sobre la mesa para buscar un nombre cualquiera que pudiese evitar al mío propio el salir a la vergüenza pública, y encontré la relación de un asesinato cometido en un pueblecillo de la Mancha llamado Fernán Caballero [...] Gustóme este nombre, por su sabor antiguo y caballeresco, y sin titubear un momento lo envié a Madrid, trocando para el público mis modestas faldas de Cecilia por los castizos calzones de Fernán Caballero”. Cecilia Böhl de Faber, folclorista y considerada por algunos como la impulsora de la renovación de la novela española, utilizó el seudónimo de Fernán Caballero para hacer públicos sus escritos.


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J.K.Rowling

Aunque Jane Austen no utilizó precisamente el nombre de un hombre para darle autor a sus novelas, entre ellas Orgullo y Prejuicio, tampoco dio el suyo para firmarlos. En vida, la obra de Austen se presentó bajo la firma de “Una dama”.



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