La obra El show de Rocky Horror es un musical de rock, una sátira a las películas de terror y ciencia ficción, mezclada con un relato bizarro de seducción y confusión sexual.
Según Edwin Cedeño, director de la versión que por estos días se monta en Panamá en el teatro La Quadra, la respuesta del público desde su estreno "ha sido increíble. Rocky es un éxito de taquilla de por sí. Por ser transgresora, por ser algo que rompe los moldes. Y esa es la razón por la que la hacemos, por la opción. Y el público lo agradece. A veces viene gente mayor y sale bailando".
"Es una obra tan groseramente deliciosa que todas las cosas burdas que ves lo que te provocan es reírte. Es el borde del kitsch, del manejo de lo barato, pero esa es una forma".
Rocky incomoda. Definitivamente no es apta para menores ni para gente con mente cerrada. Hay escenas de alto contenido sexual "en la que los actores debieron transgredir sus propias creencias y limitaciones", señala Cedeño. "La obra da para más, pero está montada en función de los propios prejuicios nacionales. Creo que estamos en el borde de molestar para que funcione un poco, para poder irnos allá. Pero de todas maneras sí está un poco comedida".
La obra se montó en 2001, pero la versión de este año es más moderna, asegura Cedeño. Los arreglos "son más contemporáneos, el rock es mucho más animado y los coros tienen muchas más participación".
Pero la interacción activa del público es sin lugar a dudas el centro pulmonar de la obra. La historia no funciona de la misma manera sin ese elemento. Los espectadores cantan, bailan y le gritan de todo a los actores. Si en la obra llueve, el público debe tirarse agua con pistolitas de plástico y taparse con periódicos.
El "Rocky kit", que se entrega en la entrada, incluye naipes, toallas de busero, un encendedor y confeti, pero usted puede llevar los suyos.
Se trata de que la gente se ría porque hay una peluca mal puesta, porque la protagonista desafina; porque alguien se equivoca o porque la utilería es ‘galla’.
Cedeño espera que el público "se suelte y grite lo que le parece malo. Creo que los artistas se lo agradeceríamos".
