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Jerusalén, a primera vista

Jerusalén, a primera vista
El Muro de las Lamentaciones está construido con rocas de color blanco.

1- Piedra sobre piedra. Lo primero que llama la atención son las rocas de color blanco cubriendo o cimentando paredes, muros, calles y monumentos, que dominan entre árboles de olivos, cipreses y eucaliptos.

Todos los edificios de la capital de Israel, donde viven unas 900 mil personas, por norma, usan este tipo de material, del cual está hecho el Muro de las Lamentaciones en la ciudad antigua. Nada extraño para una ciudad destruida y saqueada múltiples veces. Tanto, que cada vez que esto ocurría era preferible construir sobre las ruinas.

2- Mosaico de rostros. En segundo lugar, resalta la multiplicidad de rostros en las calles, que desmiente aquella manida imagen del soldado armado o del hombre de barba larga y el gorrito o kipá para cubrirse la cabeza.

Y no solo por aquellos turistas que vienen aquí por ser la ciudad sagrada para cristianos, musulmanes y judíos. Una mujer tatuada en short, un hombre joven cargando a su bebé en coche o una chica con trenzas en el cabello.



El cruce de civilizaciones, etnias y costumbres, le dan una policromía especial con sonidos y voces que transportan a cualquier parte del mundo.

Jerusalén, a primera vista
El Muro de las Lamentaciones está construido con rocas de color blanco.

3- Paz y bienestar. En tercer lugar, impresiona la marea de peregrinos que visita los sitios religiosos emblemáticos para judíos, cristianos y musulmanes.

Unos lloran y otros salen pensativos o abrumados por una experiencia única. En el Muro de los Lamentos, considerado el lugar más sagrado del judaísmo, siempre hay alguien tocando la fría piedra con sus manos o su cabeza. No muy lejos de este vestigio del Templo de Jerusalén, se encuentra uno de los santuarios religiosos más importantes del cristianismo: la Iglesia del Santo Sepulcro o Gólgota, donde según los Evangelios, se dio la crucifixión y resurrección de Cristo.

También en este pequeño pedazo de tierra está el Domo de la Roca, el lugar exacto donde, según judíos y cristianos, Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo. Y el mismo sitio en el que Mahoma ascendió a los cielos, acompañado del ángel Gabriel, según los musulmanes.

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