PERSEGUIDO. UN HOMBRE LUCHADOR.

Monseñor Junguito

Monseñor Junguito
Monseñor Junguito

A Francisco Javier Junguito nacido en el año de 1841, en Bogotá le tocó una época muy difícil, cuando el Vaticano lo nombró como obispo de Panamá. Lo anterior debido a la guerra conocida como la de los Mil Días entre liberales y conservadores colombianos, la cual tuvo un desarrollo muy sangriento desde 1899 hasta 1902.

Junguito llegó aquí en 1901. Había tenido una muy buena educación. Además de ejecutar el piano y dominar al español, el inglés y el francés.

Resolvió hacerse religioso e ingresó a la Compañía de Jesús. Pero tuvo que exiliarse en Centro América, a causa de la persecución religiosa que el presidente Tomás Cipriano de Mosquera desarrolló en Colombia.

En Centro América terminó sus incompletos estudios, pero hubo de salir por parecidas razones pronto de allí.

Vino entonces a Panamá, en donde había diferencias entre jesuitas y escolapios, por lo que el padre Junguito volvió a su país natal.

Como ya era conocido aquí, la ciudadanía católica panameña solicitó a Roma que lo asignaran como obispo de Panamá. De esta manera arriba de nuevo el 11 de agosto de 1901 a tierras panameñas, pero con la mencionada guerra arruinando las vidas y bienes al Istmo.

Pronto llegó el 3 de noviembre de 1903 con monseñor Junguito como obispo de esta comunidad.

El nuevo gobierno asignó dos becas de las 24 que había creado para que sendos jóvenes panameños fueran a Roma a estudiar para sacerdotes.

El obispo Junguito escogió al padre Alfredo Vieto Guardia para que obtuviera una de las becas.

A monseñor Junguito le tocó recibir a los primeros padres salesianos (fundadores del templo de Don Bosco de hoy y sobre todo de sus escuelas artesanales).

Junguito organizó además, los primeros estudios en seminarios que existieron aquí.

Pero también hubo algunos problemas en esta pretendida organización. Junguito acostumbraba a efectuar visitas periódicas relacionadas con su labor religiosa, por las regiones de nuestro interior, como otra actividad.

Para esos tiempos el Sr. Manuel Jaén resolvió con magnífico criterio dar ayuda económica para crear un asilo para niños necesitados en Malambo. Fue guiado por las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl que aún cumplen gran labor local.

Volviendo a monseñor Junguito, su salud se había visto afectada por los grandes inconvenientes, presiones gubernamentales y desengaños que sería muy extenso detallar.

El 21 de octubre de 1911 falleció y sus restos reposan en la cripta que debajo del altar de San Pedro existe en la Catedral Metropolitana de esta ciudad. Valdría la pena conocer más de las dificultades que siempre encontró monseñor Junguito durante su labor pastoral.

Muchas gracias a Eunice Meneses del Panorama Católico, por los datos que nos facilitó. Así como a Luis Alberto Díaz, director en vacaciones por su vieja, larga y continúa cooperación.

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