Ayer en la mañana partió hacia Bangkok, Tailandia, Rosa María Hernández, quien "defenderá" los colores patrios —armada con belleza e inteligencia— desde que toque suelo tailandés hasta la gran final del Miss Universo 2005, el próximo 30 de mayo.
Con paso decidido y más delgada que aquella noche de septiembre de 2004 cuando fue elegida nuestra representante, Hernández recibió a La Prensa dos días antes de partir en el Hotel De Ville.
En sus últimos días en el terruño, Hernández estaba acostándose tarde, buscando cosas como pinceles para cejas y goma de pestañas, queriendo llevar no más seis maletas donde le cupieran —además de vestuario y zapatos— traje de fantasía, tenazas, plancha de vapor y secadora.
Y por supuesto conversando con sus amigos "practicando" para sus próximas entrevistas.
En la versión 54 del concurso, Hernández enfrentará a más de 80 concursantes de todo el mundo en este país recientemente devastado por un tsunami (en diciembre) y que espera que el certamen impulse el turismo y ayude a reconstruir su economía, según dijo a Miss Universe Organization el ministro de Turismo y Deporte de Tailandia, Sontaya Kunplome.
"Tiene paisajes paradisiacos. Es un país muy exótico, con una cultura muy llena, muy viva, con mucho colorido, la gente muy culta y educada, muy amable y hospitalaria, que se desvive cuando un extranjero viene a su país", explicó Hernández, quien ha visto discos compactos para llegar bien informada de lo que será su casa por los próximos 22 días.
VEA 2B

