Lucy Chau se ha forjado una profesión de consultora de desarrollo social con una licenciatura en inglés y una vocación de entrega hacia otros seres humanos.
Vocación que la llevó a trabajar como voluntaria de la liga panameña para la prevención de la ceguera; como encargada del centro de documentación y promoción cultural de la Unesco; como oficial nacional de salud y educación para la Unicef; y como coordinadora de proyectos del Centro para la prevención de desastres naturales de América Central.
Uniendo el altruismo al amor por las letras -que Chau tomó en serio en 1993 durante un curso de poesía con Héctor Collado- nació la poetisa Zhow San Tak, la ganadora del Premio Gustavo Batista Cedeño 2006.
Zhow San Tak trascribió por mucho tiempo todo lo que veía, escuchaba, sentía y vivía, hasta que fueron suficientes los versos para compilarse.
Uno de los tres jurados del certamen, Eira Harbar, explicó que fue "la profunda sensibilidad social de La Virgen de la Cueva lo que determinó su triunfo". A lo que agrega su colega Aby Martínez en castellano criollo "Chau hace que te des cuenta de la frialdad con que atestiguamos la desgracia de otros seres humanos, como lo es perderlo todo en una inundación".
Para el triunfo también la simplicidad de los versos que esconden un humor negro, y la precisión de las palabras, tanto los títulos de las poesías como del mismo poemario La Virgen de la cueva es una canción infantil que habla de la lluvia. Chau es toda contundente.

