Ginger Baker se toma su tiempo para sentarse a la batería. Han pasado 37 años desde que ocupó este lugar para Cream en compañía del bajista Jack Bruce y del legendario Eric Clapton. Ahora juntos de nuevo se toman el escenario que los despidió en noviembre de 1968, el Royal Albert Hall de Londres.
No se trata de un regreso que los pondría otra vez en la carretera para la producción de un disco con nuevos temas, más bien es un saludo a su público y un tributo a sí mismos.
Hay un silencio reverencial cuando caminan por el escenario antes de ocupar sus lugares para tocar. Luego una enorme ovación crece hasta que los envuelve por completo. Esta reunión memorable, para fortuna de todos sus fanáticos, fue plasmada en un disco compacto y un DVD que acaba de salir a la venta y que se puede conseguir en algunas tiendas de Panamá: Cream London May 2-3-5-6 2005.
"Teníamos la oportunidad de hacerlo, así que decidimos que era momento de tocar. Somos una de las pocas bandas de los 60 con todos sus integrantes originales, así que pensamos ¿por qué no?", afirma Eric Clapton en una de las entrevistas incluidas en el DVD.
Clapton reconoce que estaba harto de escuchar por más de 30 años a cientos de personas que se le acercaban y le preguntaban "¿por qué no se reúne Cream de nuevo?". Llegó el momento en que dejó de desechar la idea y pensó en montar un único show, así que llamó a sus amigos Baker y Bruce.
Para Ginger Baker esta reunión no era posible hasta que empezaron a practicar, y aceptó que podría funcionar. Jack Bruce venció sus aprehensiones durante el primer ensayo en Londres: "Fue como si no hubiese pasado el tiempo", afirma.
Cream fue considerado un súper grupo desde su nacimiento en 1966. Su baterista, Ginger Baker, era una pieza clave en la Graham Bond’s Organization; Jack Bruce tocaba el bajo para Manfred Mann, y Eric Clapton se abría paso con su guitarra eléctrica en la legendaria John Mayall & The Bluesbrakers.
En este concierto hay momentos memorables: el arranque del show con I’m so glad, la inclusión de temas como la sugestiva Politician y el blues ácido de Sittin’ on Top of the World, y por supuesto el cierre con una de las piezas más gigantescas del grupo; el himno Sunshine of your love. No quedan dudas después de apreciar este concierto: Cream regresó de la oscuridad, encendió una enorme fogata en el escenario y desapareció de nuevo entre el humo de los aplausos.

