PERSONAJE.

La tuberculosis y el Dr. Nicolás A. Solano

Teniendo en cuenta que la figura que aparece en el centro del grupo con bigotes, anteojos oscuros y sombrero en la mano, era la de Alcibiades Arosemena —quien fue presidente de la República entre el 10 de mayo de 1951 y el 30 de septiembre de 1952, en reemplazo del Dr. Arnulfo Arias Madrid, el cual había sido destituido, siendo Arosemena el vicepresidente— podemos afirmar que nuestra fotografía de hoy, fue captada durante el tiempo arriba anotado. A su lado izquierdo aparece una respetable matrona que según nos han referido es Abigail Arias de Solano, esposa del Dr. Nicolás Alejo Solano, —así y no Alejandro— quien dio nombre al hospital en el cual se desarrolló la escena que aquí les entregamos y que en sus inicios estaba dedicado exclusivamente al cuidado de los enfermos tuberculosos. Hoy el Hospital Nicolás A. Solano, atiende toda clase de males. A la vez y a su lado se encuentra con anteojos el que nos parece es Juan de Arco Galindo, ministro de Trabajo, Previsión Social y Salud Pública. Con anteojos negros, y a su izquierda, Roberto "Bob" Endara, diputado por Colón. Le sigue el que también parece ser uno de los señores Varela, sigue otro personaje no identificado (¿otro médico?). A nuestra mano izquierda vestido de blanco el Dr. Alberto Bissot Jr., director general de Salud Pública en esos tiempos. Le siguen tres personajes para nosotros desconocidos. De blanco un periodista cuyo apellido creemos era Peralta. Le sigue vestido de gris y corbata negra el Dr. Alberto Calvo, también especialista en salud pública y tuberculosis, paisano y compañero nuestro de internado médico. Nos falta el caballero siguiente de blanco y tampoco recordamos el nombre del que parece era el edecán del presidente, el personaje que aparece uniformado. Teniendo en cuenta que la figura que aparece en el centro del grupo con bigotes, anteojos oscuros y sombrero en la mano, era la de Alcibiades Arosemena —quien fue presidente de la República entre el 10 de mayo de 1951 y el 30 de septiembre de 1952, en reemplazo del Dr. Arnulfo Arias Madrid, el cual había sido destituido, siendo Arosemena el vicepresidente— podemos afirmar que nuestra fotografía de hoy, fue captada durante el tiempo arriba anotado. A su lado izquierdo aparece una respetable matrona que según nos han referido es Abigail Arias de Solano, esposa del Dr. Nicolás Alejo Solano, —así y no Alejandro— quien dio nombre al hospital en el cual se desarrolló la escena que aquí les entregamos y que en sus inicios estaba dedicado exclusivamente al cuidado de los enfermos tuberculosos. Hoy el Hospital Nicolás A. Solano, atiende toda clase de males. A la vez y a su lado se encuentra con anteojos el que nos parece es Juan de Arco Galindo, ministro de Trabajo, Previsión Social y Salud Pública. Con anteojos negros, y a su izquierda, Roberto

Teniendo en cuenta que la figura que aparece en el centro del grupo con bigotes, anteojos oscuros y sombrero en la mano, era la de Alcibiades Arosemena —quien fue presidente de la República entre el 10 de mayo de 1951 y el 30 de septiembre de 1952, en reemplazo del Dr. Arnulfo Arias Madrid, el cual había sido destituido, siendo Arosemena el vicepresidente— podemos afirmar que nuestra fotografía de hoy, fue captada durante el tiempo arriba anotado. A su lado izquierdo aparece una respetable matrona que según nos han referido es Abigail Arias de Solano, esposa del Dr. Nicolás Alejo Solano, —así y no Alejandro— quien dio nombre al hospital en el cual se desarrolló la escena que aquí les entregamos y que en sus inicios estaba dedicado exclusivamente al cuidado de los enfermos tuberculosos. Hoy el Hospital Nicolás A. Solano, atiende toda clase de males. A la vez y a su lado se encuentra con anteojos el que nos parece es Juan de Arco Galindo, ministro de Trabajo, Previsión Social y Salud Pública. Con anteojos negros, y a su izquierda, Roberto "Bob" Endara, diputado por Colón. Le sigue el que también parece ser uno de los señores Varela, sigue otro personaje no identificado (¿otro médico?). A nuestra mano izquierda vestido de blanco el Dr. Alberto Bissot Jr., director general de Salud Pública en esos tiempos. Le siguen tres personajes para nosotros desconocidos. De blanco un periodista cuyo apellido creemos era Peralta. Le sigue vestido de gris y corbata negra el Dr. Alberto Calvo, también especialista en salud pública y tuberculosis, paisano y compañero nuestro de internado médico. Nos falta el caballero siguiente de blanco y tampoco recordamos el nombre del que parece era el edecán del presidente, el personaje que aparece uniformado.

Dr. Nicolás Alejo Solano Dr. Nicolás Alejo Solano

Dr. Nicolás Alejo Solano

El doctor Nicolás Alejo Solano fue un médico que durante toda su vida profesional se dedicó a combatir lo que en su tiempo se llamó la peste blanca, tisis o más apropiadamente tuberculosis (TBC).

Esta enfermedad fue durante años —y junto a la sífilis, la peste bubónica, la lepra y varias otras— el terror de siglos pasados.

Después se descubrieron medicamentos efectivos contra la tuberculosis, la incidencia bajó y como es natural se disminuyó la guardia contra ella.

Hoy, con la presencia del sida, —ya que las dos enfermedades tienen puntos de contacto— se nota que la TBC va en aumento. En 2004 hubo en la República mil 321 casos reportados. Desconocemos cuántos hubo antes y ahora.

Pero volvamos al Dr. Solano. Él estudió medicina en Bogotá y su tesis versó sobre la "Tuberculosis en Colombia". Había nacido aquí en esta capital en 1883.

Si tenemos en cuenta que debió graduarse poco tiempo después de los inicios de la República y que como ya lo dijimos dedicó su vida al cuidado de esa enfermedad, pudo palpar el problema que Panamá tenía en ese entonces, cuando no existían tratamientos efectivos, fuera del reposo en cama —a veces por años— y una dieta adecuada ("el mejor remedio contra la tuberculosis era un buen cocinero", se decía) en lo que en buena parte se tenía razón.

Pero lo que se necesitaba no era el buen cocinero, sino alimentos verdaderamente nutritivos para echar en las ollas, algo más difícil todavía.

Además, la promiscuidad y las malas condiciones predisponían.

Hoy las cosas han cambiado. Existen efectivos tratamientos, mucha gente come y vive mejor, pero repetimos en muchos casos (no todos) el sida es factor contribuyente y lo que es peor añade resistencia aumentada a las hasta entonces efectivas medicinas.

El Dr. Solano de vivir hoy hubiese tenido otros enormes, nuevos y diferentes problemas: los casos de pura tuberculosis y los asociados con el sida. Pero regresemos de nuevo a aquellos en cierto sentido menos complicados tiempos.

El Dr. Solano que fue además un activo político afiliado al partido liberal, participó en la Guerra de los Mil Días (1899-1902) en donde llegó a ser sargento mayor, además de ayudante del colombiano jefe liberal Rafael Uribe Uribe. Dicha guerra la vivió Solano en el país sureño.

Una vez en su tierra, Panamá y durante la presidencia de Ramón Maximiliano Valdés (1916-1918), quien murió sin terminar su período, el Dr. Solano fue fundador de la Liga Antituberculosa, trabajó junto a la también recién fundada Cruz Roja, obra en gran parte de Matilde Obarrio de Mallet.

Fue además jefe del Departamento de Higiene y Salubridad y médico oficial.

Como era muy común, la política no dejaba de estar presente. Fue director del Banco Nacional y diputado a la Asamblea Nacional. Fue enviado en varias ocasiones a congresos médicos internacionales y representó a Panamá en otras diversas actividades en el exterior. Interesante es también leer su participación junto a autoridades sanitarias estadounidenses en la escogencia de un sitio para levantar allí un hospital para tuberculosos.

Se pensó en El Valle de Antón, Sorá y San Carlos; luego en que estuviese aquí en la ciudad, en el lote que después sería del Santo Tomás, en el de la Escuela de Agricultura, en Matías Hernández, en lo que hoy es el Parque Omar (las conversaciones aquí estuvieron muy adelantadas, pero fueron rechazadas por el presidente Dr. Ciro Urriola).

Por fin venció La Chorrera sobre Cermeño y Arraiján que también compitieron.

En nuestro artículo anterior nos parece que no quedó muy claro lo de la relación existente entre la ciudad de Parita y Manuel Luna, el que vendió la tajada de sandía que por no haberse pagado, desató el incidente conocido como el de la tajada de esa fruta el 15 de abril de 1856. Pues nada más ni nada menos, que Luna era de Parita.

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