GASTRONOMíA

El vino y el queso, los reyes del paladar

El vino y el queso, los reyes del paladar
El vino y el queso, los reyes del paladar

El vino, esa bebida obtenida de la uva tras la fermentación alcohólica de su zumo, es el mejor aliado del queso.

Un buen maridaje entre ambos realza los sabores en el paladar.

El maridaje entre quesos y vinos es uno de los más antiguos y más placenteros que existen, explica Roger González, experto en maridaje y en temas de gastronomía, creador del blog elmaridaje.com

“Los aromas y texturas entre los vinos y quesos hacen una armonía muy especial”, señala.

Según González, al maridar quesos y vinos es muy importante la armonía, el complemento y el contraste entre la textura, el aroma, las notas, la acidez y guarda (añejamiento) de ambos.

Para poder resaltar las cualidades de ambos, y que al degustarlos uno no opaque al otro, se debe considerar siempre como regla general que los quesos frescos, suaves y cremosos maridan mejor con vinos jóvenes, tanto blancos como tintos, plantea. En el caso de los quesos más duros, firmes y olorosos, los vinos tintos que han llevado por lo menos entre 6 y 12 meses en barrica ofrecen una mejor combinación, añade.

Unir vinos y quesos es un gran acierto, dice González. “Lo más importante es recordar que el vino no debe competir con el queso, sino acompañarlo”.

Por ejemplo, el queso Roquefort o queso azul combina muy bien con un vino dulce fortificado tipo Oporto, menciona. “El contraste que existe entre un queso salado y añejo armoniza con el dulzor y fuerza del vino fortificado”.

Otra recomendación es el maridaje de quesos españoles curados, secos y tostados con vinos tintos, “especialmente si son de la Rioja o Ribera del Duero añejos de 12 a 36 meses en barrica, ya que la delicadeza y tonalidades abrazan suavemente esos quesos fuertes”.

Para Jorge Chanis, entusiasta del vino y creador del blog elbuendiente.com, algunos quesos permiten que el sentido del gusto se realce, y al tomar vino ello se puede disfrutar mejor.

“El mundo del vino es una constante sorpresa y eso hace que cuando lo juntes con quesos sea aún mejor”.

Para ello, aconseja optar por quesos con intensidad media, es decir, ni muy simples ni muy fuertes o añejos. “Un buen queso gruyer con sal media es lo mejor que hay en el planeta para tomar vinos”.

Chanis señala que este queso va muy bien con un vino blanco albariño, así como con un tinto joven tempranillo.

El queso y vino son una excelente opción para abrir el apetito, piensa el sumiller Abdiel Pittí.

Para el maridaje, él aconseja quesos suaves con vinos jóvenes o roble español, vinos con poco cuerpo como un crianza, o cepas como merlot, gamay o malbec, mientras que recomienda combinar quesos duros con vinos de reserva o gran reserva como tempranillo o cabernet o shiraz.

Así, Pittí afirma que una buena mezcla son el queso Havarti con vinos malbec; el queso Manchego con vinos españoles, así como el queso de hierbas finas con vinos blancos.



Ocasiones especiales

Los vinos y quesos son ideales para empezar una cena o para terminarla, o para degustar los vinos, considera González. “Son ideales realmente en cualquier momento. Sin embargo, una mesa de quesos variados entre suaves y duros, entre frescos y más aromáticos, con un vino blanco y otro tinto, son una excelente presentación de entrada en su casa para invitados o evento privado”.

Por su parte, Chanis recomienda el maridaje de quesos y vinos solamente como un preámbulo a una comida. “No me gusta tenerlo para picar solamente. A mucha gente los lácteos le pueden caer pesado, y si no tienes algo consistente, se complica un poco”.

 

¿Cómo servirlo?

Las fuentes consultadas optan, primero, por escoger el queso, y después buscan el vino que mejor le acompañe.

La temperatura en que se sirve el vino es un aspecto que se debe tomar en cuenta. Si se trata de vinos blancos, este debe estar a 5 grados, mientras que la temperatura de los vinos tintos debe oscilar entre 16 y 18 grados, señala González. Los quesos, por su parte, deben estar a temperatura de refrigerador, es decir entre 10 y 15 grados.

Pittí agrega que los vinos jóvenes deben servirse a 17 grados, mientras que los vinos de crianza hasta los de gran reserva, a 15 grados.

Para Chanis, la versatilidad del vino es la clave. “El vino acompaña mi estado de ánimo, y como es cambiante, igual es con el vino”.

Pittí considera que lo primordial al maridar quesos y vinos es pasarlo bien, por lo que la compañía también juega un rol importante; por ello, aconseja que para amenizar ese momento se compre “un buen queso y un vino que cueste más de 12 dólares, ya que estos son de más calidad”.

Independientemente de cuál sea el vino y el queso escogido, este se trata de un maridaje milenario y que tiene tantas opciones que es ideal para cualquier persona que quiera disfrutar de la combinación de sabores de una forma armoniosa, piensa González.

“Lo especial es que esta combinación resalta los momentos y los eleva a otro nivel. En nuestra memoria relacionamos esos recuerdos especiales con el vino que tomamos y el queso que degustamos, y eso hace que nuestro paladar también tenga recuerdos. Eso es el maridaje: la combinación entre la bebida y la comida, entre la música y conversaciones; es tomar dos cosas distintas y unirlas para que formen una experiencia extraordinaria”, reflexiona.

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