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02 jul El verano Panamusical

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Cuando llega el verano el humor cambia. Hay algo en el ambiente, abanicado por esa brisa seca y cálida que alegra el espíritu. El sol brilla esplendoroso anunciando un renacer. Atrás quedan las nubes grises y las temporadas de desbordado frenesí mercantilista. Se van las fiestas, y vienen otras.

Desde la creación del Panama Jazz Festival con Danilo Pérez como prominente figura en 2003, el verano panameño se ha consolidado como la época idónea para relucir nuestros talentos musicales. Y también nuestros gustos, que son abarcadores: desde música barroca a clásica, pasando por rock, reggae y, cómo no, las deliciosas variaciones rítmicas del Latin Jazz.

Afiche del XV Panama Jazz Festival. Expandir Imagen
Afiche del XV Panama Jazz Festival.

A mediados de enero, cuando el clima hace posible los conciertos al aire libre, se inicia el cadencioso desfile. El Panama Jazz Festival hace los honores, con presentaciones en el reluciente Casco Viejo y en la Ciudad del Saber, y artistas traídos principalmente de Estados Unidos. El público que asiste refleja el carácter internacional del festival: el número de foráneos en la audiencia es igual que el de panameños. No son solo turistas, sino también residentes extranjeros, que no dejan pasar la magnífica oportunidad de disfrutar un espectáculo de clase mundial.

Las ruinas de Panamá La Vieja son el escenario escogido por el Festival de Música Antigua. Las vetustas paredes parecen revivir con los acordes de música barroca traídos al presente por cuartetos de España, Francia y México, dignos de cualquier recinto musical mundial. Son cuatro días de creación artística de primer nivel, gracias a la dedicación e interés de un grupo encabezado por la panameña Arlene Lachman.    

Apertura del Festival de Música Antigua 2018 en las ruinas del Convento de las Monjas de la Caridad, Panamá Viejo. Expandir Imagen
Apertura del Festival de Música Antigua 2018 en las ruinas del Convento de las Monjas de la Caridad, Panamá Viejo.

El Canal de Panamá presenta su espectáculo de verano en las escalinatas del edificio de la Administración con artistas de talla mundial: en 2017, Juanes; en 2018, Carlos VivesMusicalion hace las delicias de familias enteras con sus presentaciones gratuitas en el Parque Omar. Hay festivales de rock en Amador y la Cinta Costera. Es un placer sensorial disfrutar del arte sentado sobre la grama y bajo las refulgentes estrellas.

El verano musical panameño no se limita a la capital. El Concierto de Música Clásica de El Valle de Antón cumple más de 30 años celebrándose en la parroquia de la pintoresca población coclesana. El Boquete Jazz Festival es una reciente creación de residentes norteamericanos en las faldas del Volcán Barú, que atrae a miles de capitalinos y extranjeros, con agrupaciones tan icónicas como Spyro Gyra. El Bocas Fest se celebra en la Isla Colón, con los mejores expositores de calipso y reggae.

Spyro Gyra hace su debut en el Festival de Blues y Jazz de Boquete. Expandir Imagen
Spyro Gyra hace su debut en el Festival de Blues y Jazz de Boquete.

La mayoría de nuestros festivales cuentan con apoyo de la empresa privada y de algunas dependencias del Estado. El logo con la hermosa mariposa de nuestra Autoridad de Turismo aparece conspicuamente, anunciando su respaldo como patrocinadora. Me surge la duda: ¿le estamos sacando provecho como país? ¿Cómo podemos explotar este derroche de creatividad como destino turístico?

Aplaudimos a la ATP por reconocer el potencial de generación de turismo de la mayoría de estos eventos. Pero la exhortamos a ir más allá, tomando un papel protagónico en la organización del Verano Panamusical. Ese debe ser su derecho y condición como canalizadora de fondos limitados, que deben invertirse procurando el mejor retorno para el país.

Para obtener un patrocinio económico de la ATP, esta debe asignar las fechas a cada evento de tal forma que se evite su superposición y se maximice la asistencia de turistas con estadías de una semana. Además, debe ayudar a asegurar las más fotogénicas localidades panameñas, reconocibles y promovibles en el extranjero: además de Panamá Viejo y el Casco Viejo, nuevos escenarios como la cumbre del Cerro Ancón, con el canal y la fulgurante capital abajo. El concierto de fin de milenio de Rubén Blades en la cima de isla Flamenco, a la entrada del canal, permanece en la retina de todo aquel que lo vivió. Esa es publicidad que el país necesita. 

Osvaldo Ayala deleita al público tocando música cajun en el Festival de Jazz de Boquete, febrero de 2018. Expandir Imagen
Osvaldo Ayala deleita al público tocando música cajun en el Festival de Jazz de Boquete, febrero de 2018.

Cada evento patrocinado por la ATP, es decir, por los contribuyentes panameños, deberá anunciarse en una página web de la ATP, que deberá contener una descripción del show, sus artistas, las fechas, horas y lugares de presentación, y el costo de las entradas. La página debe estar en español, inglés, portugués, francés, alemán, mandarín y japonés. Esa página web deberá ser actualizada diariamente y estaría al acceso de todo turista, conserje de hotel, taxista y extranjero considerando visitar Panamá desde su país. Démosle el empujoncito para que se decida.

Y como dicen en inglés, last but not least: los patrocinios aislados e improvisados quedan en nada si no se anuncian en el extranjero, como parte de una estrategia de imagen del país. Es el turismo extranjero el que genera divisas y beneficios al país. Además, es el que finalmente garantizará el éxito de cada promotor musical que busca el patrocinio de la ATP: con panameños solamente ningún recinto se llena. No seamos tímidos al anunciar nuestro Verano Panamusical en nuestros principales mercados, especialmente Norteamérica y Europa, con millones de clientes potenciales tiritando de frío y cubiertos de nieve hasta la rodilla. El exotismo de nuestras palmeras, nuestros sombreros de ala ancha y nuestros ritmos tropicales acompañando a Vivaldi en la tierra del canal les será irresistible.  

No perdamos tiempo. Ahora es cuándo. Pa’ luego es tarde.

rejimeneze@hotmail.com

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Sobre el autor

  • Raúl Ernesto Jiménez E. Raúl Ernesto Jiménez E.

    Ciudadano Panameño, aficionado a la historia y la cultura. Es ingeniero industrial con maestría en administración de empresas. Miembro de Juntas Directivas de hoteles en Panamá. Desde enero de 2018 es secretario de Asociación Panameña de Hoteles (Apatel).

Sobre el blog

  • ¿Quién dijo que en Panamá 'no hay nada que hacer'? ¿Quién dijo que en Panamá 'no hay nada que hacer'?

    Hace unos meses, un buen amigo colaborador de una multinacional y panameño como yo, me confió: “En Panamá no hay nada que hacer. Una familia quería venir a visitarnos por cinco días, pero yo le dije que mejor agendara solo dos”.Su opinión me conmovió. Contrastaba totalmente con la mía. He sido afortunado en conocer rincones espectaculares en todo nuestro país, acompañados de historias que maravillan. Además, el destino me ha permitido conocer culturas en cuatro continentes. Ello,  espero, me ayuda a posicionar nuestras atracciones en su justa perspectiva, alejadas del chauvinismo simplón y más cerca del gusto del variopinto público internacional.Pero algo de razón tenía mi amigo: Panamá está llena de tesoros, pero en la mayoría de los casos ni nosotros los conocemos. Como diamantes en bruto, necesitan pulirse, atenderse con interés, rescatarse y ponerse en valor. Necesitamos presentarnos ante el mundo y contar nuestra historia. Y también, cómo no, aprender qué es lo que busca ese turismo de hoy, que en la mayoría de los casos no es lo que imaginamos.  Esta serie tiene el objetivo de resaltar nuestros atractivos para el nuevo turismo internacional, sencillo pero exigente, masivo pero crecientemente culto, alejado de los rascacielos y cercano a la esencia humana. Me anima el contribuir a la recuperación del turismo hacia nuestro país con un enfoque constructivo y actualizado. Es un grano de arena que se une, ojalá, a los de 4 millones de compatriotas.