GRANDES LIGAS

Actuación de Grandal exaspera a fanáticos de los Dodgers

Actuación de Grandal exaspera a fanáticos de los Dodgers
Yasmani Grandal no ha podido aportar a la ofensiva para los Dodgers.

De todas las consignas posibles que se han coreado desde el graderío del Dodger Stadium, la que se escuchó en el octavo inning del tercer juego de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional fue una de las más extrañas.

“¡Queremos a Austin!”, manifestaron los fanáticos.

Después de que el receptor Yasmani Grandal incurrió en su tercer passball durante la serie, el público se mostró exasperado y exigió que Austin Barnes, el receptor suplente, ocupara su lugar este lunes.

Y cuando Grandal se ponchó en tres lanzamientos con las bases llenas en la novena entrada de la derrota por 4-0 ante los Cerveceros de Milwaukee, el cubano escuchó un sonoro abucheo.

“Realmente no escucho el ruido de afuera”, aseveró Grandal. “Valoro mi opinión mucho más que la de otros. Eso es lo que me mantiene cuerdo”.

Las expresiones de los seguidores de los Dodgers de Los Ángeles evidenciaron su descontento con Grandal, quien ha tenido una postemporada para el olvido en todos los aspectos.

El veterano ha bateado apenas de 22-3 en los playoffs, con 10 ponches, pese a que pegó un elevado que se convirtió en doble de terreno en el tercer juego.

Pero la desesperación de los espectadores no se origina en un solo jugador. Más bien, Grandal es quien concentra las muestras de frustración ante la incapacidad de un equipo de gran presupuesto para responder en los momentos importantes a la mitad de una serie crucial.

El tercer juego estuvo lleno de esas oportunidades perdidas, y los campeones defensores de la Liga Nacional quedaron a dos derrotas más de la eliminación.

Y el cuarto juego está previsto para este martes por la noche.

“No tuvimos energía”, reconoció el intermedista puertorriqueño Kike Hernández. “El estadio no tuvo energía, los fanáticos no la tuvieron. En general fue un juego bastante malo para todo aquel que se considere un Dodger”.

El Dodger Stadium, que suele desbordar entusiasmo en octubre, lució tan silencioso como los bates de Los Ángeles ante el venezolano Jhoulys Chacín y el bullpen de los Cerveceros. Y cuando el público hizo ruido fue para abuchear a los propios Dodgers, que se fueron de 10-0 con corredores en posición de anotar, se poncharon 14 veces y conectaron apenas cinco hits.

 

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