NUEVA YORK, Estados Unidos. (EFE). -El tenis croata, 13 años después de haber ganado un título de Grand Slam, vuelve a conseguir otro, gracias a Marin Cilic, un joven de 25 años, que vio cumplido su sueño en la pista central Arthur Ashe Stadium, de Flushing Meadows, ocho meses después de haber cumplido con una suspensión por dopaje.
Nadie, ni el mismo Cilic, podía pensar el pasado enero cuando cumplió el castigo de nueve meses que le impuso la Federación Internacional de Tenis (ITF) por el consumo de niketamida, podría pensar que le esperaba la gloria de ser el nuevo campeón del Abierto de Estados Unidos.
El tenista croata aunque explicó a la ITF que dicha sustancia entró en su organismo al consumir tabletas de glucosa Coramina que él mismo adquirió en una farmacia y un tribunal independiente entendió que Cilic consumió Niketamida sin saberlo y que no lo hizo para incrementar su rendimiento en el Abierto de Munich, la mancha estaba ahí.
No sólo lo apartaban de la competición sino que además su nombre entraba a formar parte de la lista de los marcados por la sombra del dopaje.
Pero Cilic dejó a un lado el incidente, se centró en restablecer de nuevo su carrera profesional y lo hizo de la mano de su compatriota y excampeón de Wimbledon, Goran Ivanisevic, que le dio nueva proyección a su tenis potente y físico, pero sobre todo le hizo sentirse feliz y divertido cuando competía.
Los frutos no se hicieron esperan y antes de llegar al Abierto de Estados Unidos logró los títulos de Delray Beach y Zagreb, ambos disputados en superficie dura, el segundo en pista cubierta.
