Jean Luc Peyrot, Natasha Barrientos y Mikah Dumas fueron algunos de los ganadores del Segundo Campeonato de Adiestramiento, que se llevó a cabo en las instalaciones ecuestre del Parque Metropolitano.
Peyrot (Casco Helvético) dominó en el segundo nivel másters; mientras que en adultos Natasha Barrientos (Maximus) fue una de las mejores.

En primer nivel adulto sobresalió Liza Schastlivaya (Urchin); en la Infantil Mikah Dumas (Turbo), Valentina Bravo (Radical) y Alexandra Motta (Lordana). En training, Masters: Anamae Orillac (Remis) y Luzmila Álvarez (Courvuisier). En Adulto Brianna Meighan (Amador Z) y en juvenil Juliette Van Langen (Mariposa).
Este es la segunda competencia de adiestramiento, doma de caballo o dressage que realiza la Organización Ecuestre de Panamá, que también tiene programado del 15 al 18 de noviembre, el Campeonato Nacional de Salto.
En la cita del Parque Metropolitano también estuvo Anastacios Moschos, veterinario panameño que reside en Alemania, y que en esta ocasión fue uno de jueces de la competencia.
Moschos dictó un seminario el pasado viernes sobre este tema.
El también jinete y juez de salto internacional, sustentó las palabras de Luzmila Álvarez sobre el adiestramiento, al que considera la base de toda disciplina ecuestre y consiste en lograr la armonía perfecta entre jinete y caballo. “Exhorto a nuestros jinetes a seguir practicándolos”, destacó.
El adiestramiento, junto a la prueba de salto individual y por equipos, forman parte de las pruebas ecuestres que se disputan en los Juegos Olímpicos.
Una de las máximas exponentes de este deporte en Panamá es Marissa Thompson, quien estuvo participando en los III Juegos Olímpicos de la Juventud, de Buenos Aires, Argentina, donde ganó una medalla de oro por equipos internacionales.
La amazona Thompson entrena actualmente en Guatemala, pero hizo sus pininos en las pistas panameñas. El sábado no tuvo suerte, quedando en la posición 15 de 30 en el salto individual.
El adiestramiento consiste en guiar a un ejemplar por un recorrido en el que se destaque su elegancia y obediencia, ambos aspectos conjugados en una perfecta armonía con el jinete. Al final muchos se llevan los aplausos de los asistentes como premio a la precisión.
Entre clases y cuido del caballo (alimentación y pesebrera) un atleta tendría que desembolsar entre 500 y 700 dólares mensuales; sin embargo, dice Álvarez, secretaria de la OEP, es como cualquier otro deporte en el que hay que invertir para mantenerse y ganar.




