La amistad entre Ivis Ubarte y Carmen Montenegro nació en una cancha de fútbol y terminó convirtiéndose en un vínculo que trascendió los vestuarios, los partidos y los años compartidos.
Tras la muerte de la futbolista de 23 años, Carmen recuerda en una entrevista a la Federación Panameña de Fútbol (FPF) a aquella amiga que describe como una hermana: alegre, carismática, disciplinada y profundamente enamorada del fútbol.
Ubarte, conocida como La Rosadita, murió hace 10 días tras ser atacada a tiros dentro de su residencia en El Ciruelito, distrito de Antón, provincia de Coclé.

A través de una publicación titulada “A Ivis no le gustaba la injusticia. Era un excelente ser humano”, la FPF recogió el testimonio de Carmen Montenegro, amiga y compañera de Ubarte, quien compartió recuerdos de la joven futbolista y de la relación que ambas construyeron dentro de las canchas.
Ubarte, de 23 años, militaba en el Inter Panamá CF de la Liga de Fútbol Femenino (LFF) y había cumplido recientemente uno de los principales sueños de su carrera: vestir la camiseta de la selección nacional.
“Ivis era una persona muy alegre, feliz y carismática. No le gustaba la injusticia. Era un excelente ser humano”, recordó Montenegro.
La futbolista fue atacada durante la noche del martes 11 de agosto dentro de su vivienda. De acuerdo con la información preliminar del caso, dos hombres armados y con el rostro cubierto ingresaron a la residencia donde se encontraba Ubarte junto a su madre.
Los atacantes habrían intentado dispararle inicialmente a la madre de la futbolista, pero el arma presentó un desperfecto. Posteriormente, uno de los hombres se dirigió hasta la habitación de Ubarte y realizó varias detonaciones.
Tras el ataque, los sospechosos escaparon en un automóvil sedán en dirección a la vía Panamericana. Ubarte murió dentro de la residencia como consecuencia de las heridas recibidas.

Diez días después del crimen, el fútbol panameño mantiene presente la figura de la joven jugadora. Para Montenegro, Ubarte encontró en el fútbol mucho más que una profesión o una actividad deportiva.
“El fútbol para ella significaba todo. Siempre me decía que eso era lo que a ella la hacía muy feliz, que ella daba su vida por este deporte”, relató.
Su camino hacia la selección nacional estuvo marcado, de acuerdo con su amiga, por el trabajo y la disciplina. Montenegro recordó especialmente el momento en que Ubarte recibió su primera convocatoria.
“Estaba demasiado feliz por su primer llamado. Ella sabía que ese llamado era parte de su trabajo, disciplina y sacrificio”, contó.
El debut con la selección representó otro momento especial. Ubarte, según el relato de Montenegro, no esperaba que la oportunidad llegara, pero confiaba en que podía cumplir el sueño que había perseguido durante su carrera.
“Ese era su mayor sueño y lo cumplió. Ese día estaba demasiado feliz”, recordó su amiga.
Montenegro también destacó el vínculo de Ubarte con Inter Panamá CF. Recordó que fue ella quien la recomendó para incorporarse al club, una decisión que considera uno de los recuerdos más importantes de su relación.
“Siempre voy a recordar el día que la recomendé a Inter. Fue lo mejor que yo pude hacer. La llevé al lugar donde fue muy feliz y le agradezco todo lo que hizo en Inter y lo que dejó marcado en el club”, expresó.
Para Montenegro, la huella de Ubarte no quedó limitada a los equipos en los que jugó. Su personalidad y compañerismo dejaron recuerdos entre quienes compartieron vestuario con ella.
“Extrañaré las risas, los cuentos, las locuras, todo de ella. Era una persona muy alegre y me seguía todos mis relajos”, manifestó.
La relación entre ambas trascendió el fútbol. Montenegro describió a Ubarte como una hermana y destacó que las dos habían recorrido caminos similares antes de llegar al fútbol competitivo.
“Ella sabe que yo la apreciaba y la quería como una hermana para mí, porque las dos venimos desde abajo”, dijo. “Estará en mi mente y en mi corazón para siempre”.


