Una nueva zona para el surf comenzó a tomar forma en Isla Cañas, en la provincia de Los Santos, luego de que la apertura de una extensa barra de arena modificara la geografía de este sector costero. El cambio permitió la formación de nuevas olas hacia ambos lados de la costa, una característica que ha despertado el interés de los surfistas por el potencial del lugar.

El nuevo spot fue bautizado como Barra 910, en referencia a la barra de arena que desapareció el 9 de octubre, tras el terremoto que sacudió Panamá. El fotógrafo y videógrafo especializado en surf, Richy Arosemena, quien lleva aproximadamente nueve años observando la evolución de este sector, fue uno de los primeros en probar las olas junto a su hijo de 10 años, Brad.

Aquí el embed del video de youtube por si llegas hacer la nota. Me tomé el atrevimiento de poner público el video en youtube y redes para que no nos roben el mandao.

Arosemena explicó que su interés por este lugar comenzó hace nueve años, durante una visita que realizó con su hermano para grabar imágenes turísticas. Mientras sobrevolaban el área con un dron, identificaron una barra de arena de aproximadamente 100 a 120 metros de extensión. Desde entonces, comenzó a observar cómo la erosión afectaba progresivamente ese terreno.

Durante los años siguientes, mientras residía en Cañas, continuó monitoreando el lugar con su dron y conversando con pescadores que también practicaban surf. En cada visita encontraba una barra de arena más estrecha.

La transformación era cada vez más evidente. En abril de este año, durante una de sus visitas, calculó que apenas había entre 30 y 40 pasos desde la línea de marea más alta hasta el estero. También observó un barranco de arena de entre siete y ocho pies de altura, una señal de que la erosión había avanzado considerablemente.

Barra 910: el nuevo spot de surf que surgió en Isla Cañas
Vista del fragmento de tierra que se separó de Isla Cañas luego del terremoto del 9 de octubre. LP/ Foto: Alexander Arosemena

El fotógrafo consideraba que la desaparición de esa franja de arena podía dar paso a una nueva ola, debido a la cantidad de sedimento que se desplazaría y a las características geográficas del sector. Sin embargo, aunque esperaba que el proceso ocurriera en algún momento, las condiciones registradas el 9 de octubre aceleraron la transformación.

Arosemena describió que la combinación de las mareas y el fuerte oleaje durante ese día favoreció la apertura de la barra de arena. En su testimonio, mencionó mareas de 16 pies y olas de entre siete y ocho pies en el área, condiciones que, según explicó, terminaron de modificar el terreno.

“Ocurrió por el temblor y adelantó todo. Mareas de 16 pies durante ese día, oleajes de 7 y 8 pies en esa área. Fueron el cóctel perfecto”, explicó.

El entrevistado también señaló que la fuerza del agua desplazó la arena y aceleró un proceso de erosión que había observado durante casi una década. Aclaró que no se trató de una división de la isla, sino de la apertura de una barra de arena que modificó la configuración de la costa.

Características de Barra 910

Con la apertura de ese tramo comenzaron a formarse nuevos bancos de arena y la geografía de las dos puntas de Isla Cañas y Cañitas. Arosemena explicó que las olas recorren el borde de la plataforma y que la acumulación de arena mar adentro contribuye a que tengan una buena formación.

Una de las características que más destaca es la posibilidad de encontrar olas con una estructura conocida en el surf como A-frame. Este término describe la forma de A que adquiere la ola cuando rompe y permite que los surfistas puedan tomarla en ambas direcciones.

“Que le llamamos A-frame porque tiene una forma de A cuando la espuma rompe. Y eso es lo que realmente los surfers buscamos, una ola en un solo lugar con buena forma”, comentó.

Barra 910: el nuevo spot de surf que surgió en Isla Cañas
El joven Brad Arosemena, el primero en surfear la nueva ola que se formó luego de que Isla Cañas se dividió a raíz del terremoto del 9 de octubre. Foto: Cortesía @bradarosemena

Arosemena también explicó que el paso de aguas profundas hacia sectores menos profundos permite que las olas ganen fuerza y formen una especie de tubo. Además, destacó que los recorridos superiores a los 100 metros representan una distancia considerable para la práctica del surf.

El fotógrafo ha realizado varias visitas para probar sus condiciones con otros surfistas. Una de esas primeras experiencias fue junto a su hijo Brad, de 10 años, quien ya tenía experiencia en este deporte. Posteriormente, regresó con otros amigos y probó la ola con diferentes condiciones de marea.

Según su relato, cada visita ha permitido observar características distintas y una evolución.

“Con mareas diferentes siempre probando y cada vez que hemos ido, la ola presenta características mejor. Y con un potencial bastante alto de una ola de clase mundial. Esperemos que llegue a eso y que sea algo positivo que le haya quedado a la separación de Isla Caña”, expresó.