El guardameta del Barcelona Joan García fue el gran protagonista tanto en las gradas del RCDE Stadium, cuyos aficionados recibieron a su exjugador con hostilidad después de cambiar la camiseta blanquiazul por la azulgrana el pasado verano, como en el césped, donde se erigió en el salvavidas en la victoria de su equipo (0-2).
El portero barcelonés regresó 224 días después al estadio del club en el que había jugado desde los 15 años. En su último partido con la zamarra blanquiazul, disputado el pasado 24 de mayo ante la Unión Deportiva Las Palmas, el Espanyol certificó la permanencia en la última jornada.
Joan ya no defiende el escudo del Espanyol. Luce ahora los colores del eterno rival ciudadano de los periquitos, una decisión que dolió a la afición blanquiazul, que no paró de silbar y abuchear al arquero catalán cada vez que tocó el balón en el derbi liguero disputado este sábado.
Medidas de seguridad especiales
Para evitar cualquier tipo de incidente, el Espanyol aplicó medidas de seguridad con el objetivo de blindar el recinto. Así, la entidad blanquiazul impidió el acceso al estadio con cualquier tipo de símbolo identificativo del Barcelona, como bufandas u otras prendas de ropa.
El club también instaló redes de seguridad en las dos porterías para minimizar incidentes en el área defendida por Joan García. Tampoco se permitió la entrada de objetos voluminosos, bolsas grandes o cualquier objeto susceptible de ser lanzado desde la grada.
Silbidos y carteles de ratas azulgranas
La primera sonora pitada que le dedicó la afición del Espanyol fue 47 minutos antes del inicio del encuentro, cuando el meta salió acompañado de Marc-Andre ter Stegen y Wojciech Szczesny.
Cada vez que Garcia aumentaba la intensidad de sus ejercicios o acudía a la línea de fondo para dar un sorbo de agua los decibelios del estadio, todavía a medio llenar, aumentaban.
El exportero del Espanyol acabó sus ejercicios de calentamiento y se dirigió en solitario al túnel de vestuarios, con más silbidos de fondo mientras sus compañeros realizaban los últimos remates antes del pitido inicial a los porteros suplentes.
Pocos minutos antes del pitido inicial, y con el estadio a rebosar, los insultos y silbidos a Joan García fueron a más y, cuando el guardameta, se dirigió a su área la intensidad de los abucheos incrementó, que se repitieron cada vez que tocó el balón.
En el minuto 13, el número que Joan García luce en el Barça, los hinchas de la ‘Grada Canito’, ubicada en uno de los goles del estadio, mostraron varios carteles en los que aparecía una imagen de una rata azulgrana.

Una actuación brillante en la portería
La primera intervención de mérito del guardameta visitante llegó en el minuto 20 en un mano a mano con Roberto Fernández. El catalán repelió el balón y tras el rechazo empujó a su compañero Gerard Martín para que evitara el disparo de Pere Milla.
Veinte minutos después, otra aparición salvadora de García salvó a su equipo con una brillante intervención. En una rápida transición, Carlos Romero trazó un centro preciso a Pere Milla, que remató con fuerza con la testa a poca distancia del arquero azulgrana, que tiró de reflejos para rechazar el balón a córner.
En el segundo acto, Joan defendió la portería donde se sitúan los hinchas de la grada de animación del Espanyol, que volvió a mostrar con carteles de ratas azulgranas.
Y en esa portería, exguardameta blanquiazul se volvió a lucir con dos intervenciones providenciales a Roberto. En la primera ocasión, Joan frustró el regate del delantero andaluz en un uno contra uno; en la segunda, sacó otra mano salvadora tras un disparo potente del ‘9’ periquito, en una acción que repitió en el minuto 76 y evitó el tanto de Carlos Romero.
Cansado y algo desquiciado por las ocasiones desperdiciadas, el Espanyol ya no generó más peligro y el Barça lo aprovechó para sumar los tres puntos con los goles de Dani Olmo y Robert Lewandowski en el tramo final del encuentro. Sin embargo, el mejor jugador del partido fue el protagonista del derbi: Joan García.


