La temporada regular de la NFL llega a su punto más tenso para los 49ers y Seahawks, dos equipos que encontraron caminos distintos para coincidir en el mismo destino: un duelo directo por el control de la Conferencia Nacional.
San Francisco, con marca de 12-4, está a una victoria de asegurar que toda la postemporada se juegue en el Levi’s Stadium. Seattle, con 13-3, llega como una amenaza tan sólida como silenciosa, sostenida por una consistencia que pocos anticipaban en agosto.
Los Seahawks han vivido al límite durante buena parte del calendario. De sus 13 triunfos, 10 llegaron en los últimos 11 partidos, una racha que los sostuvo en la cima pese a márgenes mínimos. Sus tres derrotas fueron por apenas nueve puntos en total, dos definidas en la última jugada y otra marcada por un balón suelto a 37 segundos del final en la semana 1, precisamente frente a los 49ers. Desde entonces, Seattle se convirtió en un equipo difícil de quebrar, sin importar el escenario.
San Francisco, en cambio, construyó su campaña desde la adversidad. El inicio estuvo condicionado por lesiones clave en defensa, incluyendo la ausencia temprana del linebacker de sangre panameña, Fred Warner, y por la pérdida de Brock Purdy durante media temporada. Aun así, los 49ers se mantuvieron competitivos semana tras semana, apoyados en una identidad clara y en la profundidad de su plantel.
El siguiente obstáculo es Seattle, un rival divisional que presume el segundo mejor ataque y la segunda mejor defensiva de toda la liga. Bajo el mando de Mike MacDonald, los Seahawks lograron una combinación poco común: anotar al menos 30 puntos en ocho partidos y permitir 20 o menos en 11 encuentros.
La visita al Levi’s Stadium, sin embargo, no es territorio desconocido para Seattle. Históricamente, los Seahawks dominan la serie con 30 victorias por 23 y tienen ventaja de 14-11 en los partidos disputados entre Candlestick Park y el actual estadio de San Francisco. El contexto reciente, no obstante, favorece a los locales: en las últimas cuatro campañas, los 49ers ganaron siete de ocho enfrentamientos, incluyendo uno de postemporada.
En el plano individual, el partido ofrece duelos que reflejan la riqueza de talento en ambos rosters. Jaxon Smith-Njigba se consolidó como el eje del ataque aéreo de Seattle, con 113 recepciones para 1,709 yardas y 10 touchdowns. Del lado de San Francisco, Christian McCaffrey volvió a ser el motor ofensivo, acumulando 1,179 yardas en 303 acarreos y la misma cantidad de anotaciones, una carga de trabajo que define el ritmo del equipo.

El desempeño como local y visitante también marca el análisis del duelo de la noche del sábado. Seattle solo perdió un partido fuera de casa, ante los Rams en la semana 11, y ganó en plazas como Pittsburgh, Arizona, Jacksonville, Washington, Tennessee, Atlanta y Carolina. San Francisco defendió el Levi’s Stadium frente a Cardinals, Falcons, Panthers, Titans y Bears, y solo cedió ante Rams y Jaguars.
Más allá del presente, el choque resume cómo ambos equipos desafiaron las expectativas. Las casas de apuestas proyectaban 10.5 triunfos para San Francisco tras una campaña previa de 6-11, mientras que a Seattle se le asignaban 8.5 victorias con la llegada de Sam Darnold, luego del 10-7 de Geno Smith como quarterback.


