Cuando el escritor español Javier Cercas se pone manos a la obra con un libro, siempre busca plantear preguntas “de la manera más compleja posible” y cada vez que lo hace “formula una pregunta distinta”.
“Siempre he pensado que un escritor es lo contrario de un buen político. Un buen político tiene un problema complejo, lo reduce a sus líneas esenciales y lo resuelve de la manera más rápida posible”, señala Cercas en una entrevista con Efe.
“En cambio, un escritor, un buen novelista, es el tipo que ve un problema complejo y lo vuelve más complejo todavía. Los genios incluso ven un problema y lo formulan. Por eso los políticos suelen ser tan malos novelistas, y los escritores tan malos políticos”, agrega el autor de Soldados de Salamina, quien visitó Santiago de Chile para presentar su última novela Las leyes de la frontera.
El Premio Nacional de Narrativa de España en 2010 apunta que, a diferencia de “los catecismos o las religiones”, las novelas “no dan respuestas”, sino que las “plantean”.
“Un libro es una partitura y es el lector el que la interpreta. Yo pongo la mitad y el lector tiene que poner la otra. Por eso cada lector crea su propio libro y por eso es el libro el que lee al lector”, manifiesta el escritor, quien considera la madurez “una estafa”. Los libros de Javier Cercas, que fue nombrado profesor honorario de la Universidad chilena Diego Portales, abordan el pasado, un “pasado que siempre permanece”.
