La aerolínea Air Panamá informó que se vio obligada a reprogramar los vuelos que tenía previsto para este viernes 2 de enero, en la ruta hacia Bocas del Toro, tras la suspensión temporal de sus operaciones debido a factores técnicos y climáticos.
Desde tempranas horas de la mañana comenzaron a circular en redes sociales videos de pasajeros varados en el Aeropuerto Internacional José Ezequiel Hall, en Isla Colón.
En un comunicado, la aerolínea explicó que la reprogramación obedece a dos situaciones puntuales. En primer lugar, una de sus aeronaves, un Fokker 50, sufrió el impacto de un ave, lo que obligó a retirarla temporalmente del servicio como medida preventiva de seguridad.
En segundo término, Air Panamá señaló que las condiciones meteorológicas no eran favorables para la operación aérea, sumado a las restricciones existentes para los vuelos nocturnos.

“Especialmente la baja visibilidad en los aeropuertos ha obligado a reprogramar algunos vuelos. Esta situación afecta de manera particular al Aeropuerto José Ezequiel Hall de Bocas del Toro, donde no es posible operar vuelos nocturnos. Por esta razón, algunos itinerarios han sido trasladados para el día siguiente”, indicó la aerolínea.
Air Panamá manifestó que es consciente de los inconvenientes que esta reprogramación puede causar a los pasajeros y aseguró que se encuentra trabajando para restablecer las operaciones con la mayor prontitud posible.
Sin embargo, Manuel Sanjur, presidente de la Cámara de Comercio de Bocas del Toro, en entrevista con Radio Panamá, denunció que durante todo el mes, y con mayor gravedad en los últimos días, la isla ha quedado de forma recurrente sin servicio.
Según explicó, la situación ha provocado que numerosos turistas pierdan sus conexiones, sin que nadie asuma la reposición de esos costos, dejando a visitantes varados.
“Ellos han dejado sin servicio a la isla, brindando una muy pésima respuesta o plan de contingencia. Muchos turistas han perdido sus conexiones internacionales que nadie les repone”, aseguró.
Sanjur advirtió que Bocas del Toro depende casi exclusivamente del turismo para subsistir, por lo que resulta especialmente perjudicial que, justo en plena temporada alta —cuando el sector redobla esfuerzos para ofrecer la mejor imagen del archipiélago—, se registren fallas que afectan la experiencia de los visitantes y la economía local.


