La disminución de las lluvias durante la temporada húmeda mantiene bajo presión los niveles de los lagos Alajuela y Gatún, y obliga al Canal a reforzar con anticipación las medidas de ahorro de agua.
La administradora designada de la Autoridad del Canal de Panamá, Ilya Espino de Marotta, señaló que la falta de lluvias podría sentirse mucho antes del verano de 2027.
Las previsiones climáticas apuntan a condiciones más secas entre septiembre y noviembre de 2026, precisamente los meses en los que normalmente se registra la mayor cantidad de precipitaciones en la cuenca canalera.
Cada gota de lluvia que cae sobre la cuenca del Canal ayuda a que los barcos sigan cruzando, que millones de personas tengan agua potable y que la vía siga operando con normalidad.
Es importante tener presente que cada vez que un buque cruza las esclusas, se utiliza agua dulce que proviene de los lagos Gatún y Alajuela, que no son directamente comparables, ya que son embalses con diferentes características, tamaño, ubicación y funciones dentro del sistema hídrico del Canal.
Gatún, de mayor extensión, forma parte de la ruta de navegación y es el principal reservorio de agua utilizado para el funcionamiento de las esclusas. En cambio, el lago Alajuela es más pequeño y está ubicado a una mayor elevación. Su función es regular el caudal del río Chagres, almacenar agua durante la temporada lluviosa y liberarla gradualmente en la estación seca para mantener el nivel del lago Gatún.
“En un mes de agosto deberíamos estar recuperando el lago, no perdiendo volumen de agua. Sin embargo, eso no está sucediendo”, advirtió Espino de Marotta durante el foro Panorama Marítimo y Logístico.

Justamente, el miércoles 5 de agosto, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) anunció un nuevo ajuste al calado máximo permitido para los buques que transitan por las esclusas neopanamax, como parte de las medidas de ahorro de agua ante las proyecciones del nivel del lago Gatún.
De acuerdo con un aviso emitido a las navieras, a partir del 26 de agosto de 2026 el calado máximo autorizado será de 48 pies (14.63 metros). Posteriormente, desde el 3 de septiembre, el límite se reducirá a 47.5 pies (14.48 metros).
Espino de Marotta, que toma posesión del cargo el próximo mes, dijo que el comportamiento de las lluvias durante los próximos meses será determinante para establecer las medidas que deberá adoptar la vía interoceánica antes de la temporada seca.
“Tenemos que hacer lo mejor posible para poder tener un verano menos negativo”, afirmó. Añadió que la administración canalera comunicará a sus clientes, con al menos un mes de anticipación, cualquier nueva medida que sea necesaria.
Desde diciembre de 2025 el Canal aplica diferentes acciones para reducir el consumo de agua por tránsito, entre ellas el llenado cruzado de las esclusas, el uso de cámaras cortas, el tránsito conjunto de embarcaciones y la suspensión de asistencias hidráulicas cuando las condiciones operativas lo permiten.
Desde el 3 de julio las embarcaciones Neopanamax pasaron de un calado de 50 pies (15.24 metros) a 49.5 pies (15.09 metros). Posteriormente, el 24 de julio el calado bajó nuevamente a 49 pies (14.94 metros).
“En un mes de agosto deberíamos estar recuperando el lago, no perdiendo volumen de agua. Sin embargo, eso no está sucediendo”, expuso.
También indicó que, si la situación se agrava, el Canal podría seguir tomando medidas, aunque aseguró que no prevén bajar de 44 pies, porque ese sería el límite para no afectar de forma más severa la competitividad de la ruta.
Además, explicó que las decisiones dependerán de las lluvias que se registren entre septiembre y noviembre, y que cualquier nueva medida.
“Estamos trabajando en el proyecto del lago de río Indio. Este es el primer proyecto, porque si el Canal no es resiliente climáticamente, vamos a perder confiabilidad ante nuestros clientes. Y eso está sucediendo con mucha frecuencia últimamente. Hay un cambio climático importante a nivel mundial”, sostuvo.
El futuro embalse permitiría almacenar parte del agua que cae durante los meses de mayor precipitación y que actualmente debe ser vertida por falta de capacidad. Esa reserva adicional podría utilizarse posteriormente durante los periodos secos.
“Cuando tengamos esa abundancia de lluvia, vamos a tener dónde almacenarla”, manifestó Espino de Marotta.
El proyecto de río Indio contempla una inversión estimada de $1,500 millones y la construcción de una presa, un vertedero y un túnel de aproximadamente 8.7 kilómetros para trasladar el agua por gravedad hacia el lago Gatún. También incluye el reasentamiento gradual de unas 500 familias pertenecientes a 38 comunidades.

La obra podría aportar un volumen de agua equivalente al utilizado diariamente en entre 10 y 15 esclusajes. “El proyecto de río Indio no es un proyecto para el Canal, es un proyecto para el país”, enfatizó.
Espino de Marotta recordó que la sequía de 2023 impidió el tránsito de unos 2,700 buques, lo que pudo representar cerca de $900 millones en ingresos no percibidos. Por ello, insistió en que garantizar la disponibilidad de agua es indispensable para preservar la competitividad, la confiabilidad y los aportes económicos de la vía interoceánica al país.


