El terremoto de magnitud 7.5 registrado el viernes 9 de octubre en Panamá no solo provocó la suspensión temporal de las operaciones del Aeropuerto Internacional de Tocumen, sino que generó un efecto dominó en la conectividad aérea regional, con vuelos desviados hacia otros países, pasajeros varados y conexiones internacionales perdidas.
En un modelo en el que los pasajeros llegan desde distintos países para continuar hacia otros destinos en vuelos coordinados, una demora o cancelación puede hacer que se pierda una conexión y obligar a reorganizar el resto del viaje. El efecto de un sismo ocurrido en Panamá, por tanto, puede alcanzar a viajeros que solo utilizan el país como escala.
Solo en Colombia, al menos 31 vuelos que tenían como destino Panamá aterrizaron en aeropuertos alternos, mientras las autoridades panameñas realizaban inspecciones para determinar si las pistas, los sistemas de navegación y las instalaciones aeroportuarias reunían las condiciones necesarias para reanudar las operaciones.
Entre los aeropuertos que recibieron vuelos desviados estuvieron Barranquilla, Cartagena y Montería. En el aeropuerto Ernesto Cortissoz, de Barranquilla, se reportaron 16 vuelos desviados y más de 1,280 pasajeros afectados. De esas operaciones, ocho vuelos retomaron su recorrido y otros ocho fueron cancelados.
Según registros históricos de Flightradar24, la noche del viernes figuraban 119 vuelos con salidas demoradas, 39 llegadas retrasadas y 37 canceladas.
En Montería, al menos dos aeronaves aterrizaron en el aeropuerto Los Garzones como consecuencia de la suspensión de operaciones en Panamá. También se reportaron desvíos hacia Bogotá.
Las afectaciones se extendieron a otros países. En Ecuador, dos vuelos de Copa Airlines procedentes de Lima, Perú, y Santiago de Chile, que tenían como destino Panamá, terminaron aterrizando en Guayaquil.
Otros aviones fueron desviados hacia San José, Costa Rica, y el Aeropuerto Internacional Panamá Pacífico.

En el caso de las aerolíneas europeas, se reportó que un vuelo de Air Europa fue desviado hacia Punta Cana, República Dominicana, mientras que una aeronave de Air France que se dirigía el viernes 9 de octubre a Panamá regresó a París.

Turkish Airlines también enfrentó alteraciones en su programación, con un vuelo procedente de Estabul, desviado hacia Colombia y otro hacia Cancún, México. La aerolínea retomó sus operaciones el sábado 10 de octubre.
¿Por qué no podían despegar ni aterrizar los aviones?
Carlos Conde, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas de Panamá (ALAP), explicó a La Prensa, que el cierre temporal de Tocumen respondió a la necesidad de verificar las condiciones de seguridad de la infraestructura aeroportuaria después del movimiento sísmico.

“Una vez que ya corroboraron que era seguro y que no había daños mayores, entonces se retoman las operaciones”, indicó.
El representante de las aerolíneas explicó que un terremoto puede comprometer elementos esenciales para el funcionamiento de un aeropuerto, incluso cuando los daños no resulten evidentes de inmediato.
“El terremoto puede haber fisurado una pista de aterrizaje y los aviones no pueden salir o puede haber dañado las mangas que conectan la terminal con los aviones, es muy riesgoso”.
También advirtió sobre la posibilidad de afectaciones en los sistemas de navegación y en el suministro eléctrico, componentes indispensables para garantizar las operaciones aéreas.
“La industria de la aviación se basa al 100% en ofrecer seguridad y en base a que la operación sea segura”, sostuvo.

Detrás de cada despegue y aterrizaje existe una operación compleja que involucra procedimientos de seguridad, sistemas de navegación, condiciones de las pistas y funcionamiento de las terminales.
Por ello, las operaciones no pueden reanudarse hasta que se compruebe que las instalaciones reúnen las condiciones necesarias.
¿Por qué los vuelos desviados tardaron horas en regresar?
Aunque Tocumen reanudó sus operaciones el viernes, los efectos de la interrupción se prolongaron durante el fin de semana.
Conde explicó que la reprogramación de los vuelos desviados depende de varios factores, entre ellos la disponibilidad de las aeronaves, las condiciones del aeropuerto de destino y los períodos de servicio de las tripulaciones.
“Hay casos en que la tripulación se puede vencer su periodo de servicio. En esos casos hay que cumplir unos tiempos de descanso obligatorio, o retomar las operaciones con otra tripulación en caso de que esté disponible”.
Esto significa que, aunque Tocumen haya reabierto, algunas aeronaves no podían despegar inmediatamente desde los aeropuertos alternos porque sus tripulaciones debían cumplir los descansos reglamentarios.

El presidente de ALAP también destacó que cada situación requiere una solución particular, dependiendo de si el avión aterrizó en un aeropuerto cercano a Panamá o tuvo que regresar a su punto de origen.
“Ninguna aerolínea quiere tener 150 pasajeros parados en Orlando o en Punta Cana o en Montería porque esos son costos adicionales que nadie quiere tener que asumir”.
Las alteraciones en las operaciones aéreas también provocaron malestar entre los pasajeros afectados por el terremoto del viernes 9 de octubre.
Mientras algunos expresaban su inconformidad por la suspensión de los vuelos y la falta de información sobre cuándo podrían continuar sus viajes, otros intentaban adaptarse a la situación y ser empáticos ante la afectación del terremoto.
Entre las principales quejas figuraban el cierre de los comercios en el Aeropuerto Internacional de Tocumen y las dificultades para conseguir alimentos y otras provisiones durante la espera del viernes.
La situación fue especialmente complicada para quienes viajaban en vuelos desviados hacia Colombia y otros países, donde algunos pasajeros denunciaron haber permanecido entre cuatro y seis horas dentro de las aeronaves.
Otros tuvieron que pasar la noche en Tocumen, acumulando hasta un día entero de espera, mientras que pasajeros cuyos vuelos aterrizaron en aeropuertos de otros países fueron reubicados en hoteles hasta que las aerolíneas pudieron reanudar sus operaciones.
¿Quién responde por los pasajeros que perdieron sus conexiones?
Una de las principales consecuencias de la interrupción fue la pérdida de conexiones internacionales, particularmente entre pasajeros que viajaban desde países centroamericanos y sudamericanos hacia Europa utilizando Tocumen como punto de escala.
En algunos casos, los viajeros tenían boletos que combinaban vuelos operados por Copa Airlines con trayectos posteriores de aerolíneas europeas, mediante acuerdos interlínea o de código compartido.
Conde explicó que existe una diferencia entre la aerolínea que opera un vuelo y la que emite el boleto, una distinción que los pasajeros deben tener presente al solicitar asistencia.
“La reservación la tiene la aerolínea que se emite el billete”, señaló.
Según el presidente de ALAP, cuando un pasajero pierde su conexión debe identificar qué compañía emitió su boleto y dirigirse a sus canales de atención para gestionar una solución.
“La que tiene la responsabilidad de darle algún tipo de solución o atender a ese pasajero es la aerolínea emisora del billete”, afirmó.

También explicó que la reubicación puede complicarse cuando los vuelos posteriores ya están ocupados por otros pasajeros afectados por la misma interrupción.
En esos casos, la disponibilidad de asientos se convierte en un factor determinante para establecer cuándo podrá continuar su viaje cada persona.
Políticas de flexibilidad tras el terremoto
Conde señaló que varias aerolíneas, entre ellas Copa Airlines, activaron políticas de flexibilidad para atender a los pasajeros afectados por las alteraciones operativas.
No obstante, recordó que el terremoto constituye un fenómeno natural ajeno al control de las compañías aéreas.
“Esto no es responsabilidad de la aerolínea con lo cual las políticas de flexibilidad pues son digamos una cortesía, una política abierta para dar el beneficio a los pasajeros”, sostuvo.
El impacto del terremoto pone de relieve la complejidad de la operación de Tocumen como centro de conexiones internacionales. Una suspensión temporal puede provocar que aeronaves y tripulaciones queden fuera de su programación habitual y que pasajeros pierdan vuelos posteriores, incluso después de que el aeropuerto haya retomado sus operaciones.
Las demoras que todavía se registraban durante la noche del domingo 11 de octubre reflejaban las dificultades para recuperar la programación de vuelos tras la interrupción del viernes.
Las alteraciones en la programación de vuelos del Aeropuerto Internacional de Tocumen continuaron durante el domingo 11 de octubre, dos días después del terremoto que obligó a suspender temporalmente las operaciones.
De acuerdo con un registro de Flightradar24 correspondiente a las 11:34 p. m. del domingo, alrededor de 202 salidas, equivalentes al 86% de las contabilizadas por la plataforma, figuraban con retraso, mientras cuatro aparecían canceladas.
La demora promedio era de 49 minutos y el índice de interrupción aeroportuaria alcanzaba 4.1 de un máximo de 5, considerado alto. Para la mañana del lunes 12, los indicadores mostraban una mejoría, aunque todavía no se disponía de un balance definitivo de las afectaciones.



