El agua vuelve a poner al Canal de Panamá bajo presión: noviembre será clave

Por segunda vez en la historia del Canal, se reducen los tránsitos diarios y el calado de buques neopanamax por los niveles del lago Gatún.

El agua vuelve a poner al Canal de Panamá bajo presión: noviembre será clave
Esclusas de Cocolí del Canal de Panamá. El segmento de portacontenedores es el que podría sufrir mayor impacto con la reducción de calado. LP/Alexander Arosemena

El Canal de Panamá todavía no enfrenta una situación como la de 2023-2024, cuando la escasez de agua en los embalses obligó a reducir hasta en un 40% en enero y febrero de 2024 el promedio de tránsitos diarios de buques. Pero el comportamiento reciente de las lluvias y los pronósticos para los próximos meses comienzan a encender las alertas y extremar la vigilancia.

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La preocupación, por ahora, es si los embalses Gatún y Alhajuela lograrán recuperar suficiente agua antes de que llegue el próximo verano, dentro de cuatro meses.

El problema es que el patrón de lluvias que permitió al Canal comenzar el año con abundantes reservas cambió en los últimos meses.

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Comparación de los embalses en pocos meses.

Aunque en distintas zonas del país se han registrado aguaceros torrenciales durante los últimos días, estos han sido episodios aislados y no necesariamente han ocurrido sobre la cuenca que alimenta los embalses. De ahí surge una aparente contradicción: ¿cómo puede llover intensamente en Panamá y, al mismo tiempo, las reservas de agua del Canal seguir bajo presión?

No toda la lluvia cae dentro de la cuenca que alimenta los lagos del Canal y no toda el agua que llega puede almacenarse. Además, las altas temperaturas y los vientos aumentan la evaporación.

El desafío, por tanto, no es solamente que llueva, sino que llueva en el lugar, en la cantidad necesaria y en el momento adecuado para recuperar las reservas que necesita el Canal.

En un país con abundantes precipitaciones, pero con una capacidad limitada para almacenarlas, los períodos secos vuelven a poner en evidencia la necesidad de construir nuevos reservorios y fortalecer la seguridad hídrica tanto del Canal como de la población.

Para entender qué tan cerca está el Canal de repetir una situación como la de 2023 y cuáles son las señales de alerta que deben observarse desde ahora, conversamos con el ingeniero Jorge Luis Quijano, exadministrador de la vía acuática.

Para Quijano, noviembre será un mes determinante. “Si no se llenan los lagos a finales de noviembre estaremos en problemas en el verano”, advirtió.

Quijano explicó que los pronósticos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) combinan información de entre 25 y 30 modelos estadísticos y dinámicos desarrollados internacionalmente.

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Jorge Luis Quijano, exadministrador de la vía acuática. LP/Alexander Arosemena

Según estas proyecciones, existe una probabilidad del 97% de que El Niño persista hasta abril de 2027. Además, la probabilidad de que el fenómeno alcance una condición muy severa antes de finalizar 2026 ronda el 90%, dijo.

Para Quijano, el escenario actual es atípico. Panamá pasó de un inicio de año excepcionalmente lluvioso a un agosto con una de las menores precipitaciones registradas en la historia de las mediciones del Canal.

Entre enero y marzo, la acumulación de lluvia sobre la cuenca se ubicó como la segunda más alta en 77 años, según su revisión de los registros de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP).

En contraste, entre el 1 y el 20 de agosto, la precipitación ocupa el cuarto lugar entre los períodos con menores registros en esos mismos 77 años. “Es una situación muy atípica”, reafirmó Quijano.

El exadministrador hizo énfasis en que la meteorológica no es una ciencia exacta, así es que “tenemos que trabajar con probabilidades”.

Pero esas probabilidades ya están teniendo consecuencias en la operación del Canal.

La ruta bajará a partir del 4 de septiembre el número de tránsitos diarios de 36 a 34 barcos, y luego, el 15 de ese mismo mes, se situará en 32, según un comunicado de la ACP a los clientes.

El Canal de Panamá opera con un calado de 48.5 pies (14.78 metros) en las esclusas neopanamax desde el 15 de agosto.

Este calado bajó primero a 49.5 pies (15.09 metros) el 3 de julio, luego a 49 pies (14.94 metros) el 24 de julio y posteriormente a los actuales 48.5 pies. El ideal son los 50.0 pies.

El programa contempla además nuevas reducciones a 48 pies (14.63 metros) el 2 de septiembre, cuando originalmente era el 26 de agosto y a 47.5 pies (14.48 metros) el 1 de octubre en lugar del 3 de septiembre.

La lógica detrás de estas medidas es sencilla: ahorrar agua ahora para tener una mayor reserva cuando llegue la estación seca.

El agua de los lagos tiene que repartirse entre dos necesidades. Por un lado, está el tránsito de los buques por el Canal. Por otro, el abastecimiento de agua potable de la población. Entre Gatún y Alhajuela existen seis plantas potabilizadoras que extraen agua de estos sistemas, por lo que el consumo para la población compite con el agua necesaria para la operación de la vía.

Quijano explicó que Alhajuela funciona principalmente como una reserva de agua, mientras que Gatún tienes dos funciones, acumular agua y cumplir con su función de cauce de navegación. Por eso, reducir el nivel de Gatún tiene una consecuencia directa sobre el calado que pueden mantener los buques. No todo el volumen acumulado del lago Gatún es utilizable justamente porque su principal propósito es permitir el tránsito de los buques.

Actualmente, Alhajuela se encuentra alrededor de los 239 pies y Gatún en unos 84.5 pies. Para Quijano, Gatún ya está entrando en una zona de alerta, demostrada con la reducción de calado, aunque Alhajuela todavía mantiene una posición mucho más favorable que en 2023.

La comparación con aquel año permite poner en perspectiva la situación actual. Para esta misma época de 2023, Alhajuela se encontraba alrededor de los 209 pies. “Estamos mejor que el 2023”, señaló Quijano. Sin embargo, advirtió que los pronósticos apuntan a un escenario más prolongado y potencialmente más complicado.

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Los buques gaseros no necesitan calados superiores a 40 o 41 pies. Cortesía

Noviembre, el mes clave

Más que el nivel de los lagos en este momento, Quijano identifica otro indicador como la señal que determinará si el Canal entra nuevamente en una situación crítica: qué tanto logre recuperar sus embalses antes de noviembre.

“Si en noviembre no llenamos los lagos estamos mal”, afirmó.

Si ese escenario se concreta, el Canal tendría que recurrir simultáneamente a las dos herramientas que ya utilizó durante la crisis de 2023: reducir el calado de los buques y disminuir aún más el número de tránsitos diarios.

Un punto importante en la ecuación es entender que la reducción del calado no afecta de la misma manera a todos los tipos de buques. Quijano explicó que las embarcaciones que transitan sin carga, los cruceros, los portavehículos y la mayoría de los gaseros no necesitan calados superiores a 40 o 41 pies.

El mayor impacto se produciría sobre los portacontenedores, que representan el los principal clientee del Canal y suelen requerir entre 47 y 48 pies cuando navegan cargados. Aunque unos cuantos sí llegan hasta 50 pies de calado.

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El portacontenedores MSC Marie en el lago Gatún que mantiene el record de mayor capacidad en 17,640 TEUs que ha transitado el Canal de Panamá. Cortesía

Una reducción hasta 44 pies, como ocurrió en 2023, significaría para algunos de estos buques perder entre cinco y seis pies de capacidad de calado. Quijano estima que por cada pie de calado que se pierde, un portacontenedor puede dejar de transportar alrededor de 200 contenedores.

En un buque de unas 14,000 TEU, una reducción de ese tipo podría significar hasta 1,200 contenedores menos. Esa menor capacidad termina trasladándose al costo del transporte, porque el operador debe distribuir entre la carga restante el costo asociado a la capacidad que dejó de utilizar.

El impacto, por tanto, no se limita a la operación del Canal. Una reducción prolongada del calado puede terminar aumentando el costo de mover mercancías entre mercados como Asia y Estados Unidos.

Río Indio y la necesidad de almacenar agua

Para Quijano, la situación actual vuelve a demostrar que Panamá necesita aumentar su capacidad de almacenamiento de agua y que el proyecto de río Indio no puede seguir postergándose. “Debe acelerarse”.

A su juicio, si el proyecto hubiera sido iniciado hace 7 años, el Canal podría contar ahora con una reserva adicional que le permitiría enfrentar un fenómeno de El Niño fuerte con mucho mayor margen.

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“Río Indio no se puede postergar. Río Indio tenemos que hacerlo, tenemos que agilizarlo”, afirmó.

Según sus cálculos, el nuevo reservorio podría aportar agua suficiente para permitir alrededor de 12 tránsitos diarios adicionales durante una situación de estrés hídrico.

La importancia de Río Indio, sin embargo, no se limitaría al Canal. Quijano sostiene que un nuevo lago permitiría también disponer de una fuente adicional de agua para las comunidades de la zona y contribuir a garantizar el abastecimiento durante los períodos secos.

El exadministrador advierte además que el problema no debe analizarse únicamente desde la perspectiva del Canal. El fenómeno de El Niño ya está afectando a las provincias centrales y, según las proyecciones que citó, sus efectos podrían extenderse incluso a regiones que actualmente registran lluvias abundantes, como Bocas del Toro.

Panamá recibe cerca de 3,000 milímetros de precipitación al año, pero solo una parte puede ser captada y almacenada para su utilización posterior. El resto termina eventualmente en el mar.

Por eso, más que esperar a que vuelva a llover, Quijano plantea aumentar la capacidad del país para guardar el agua cuando la lluvia está disponible y utilizarla cuando llegue la sequía.

La razón, dice, es que El Niño volverá a presentarse. Y, según su experiencia, los períodos fuertes que antes podían estar separados por más de una década parecen estar ocurriendo con mayor frecuencia.

Recordó que estuvo en el Canal durante los fenómenos de El Niño de 1982 y 1997, y luego el del 2015, tres de los episodios más fuertes registrados. Entre esos eventos hubo otros períodos de menor intensidad. Ahora, Panamá está enfrentando un nuevo episodio apenas tres años después del anterior.

“Los fenómenos de El Niños van a regresar. No es una cuestión de este año nada más”, advirtió. A su juicio, la mayor frecuencia de estos fenómenos y los efectos del cambio climático obligan a Panamá a tomar medidas para aumentar su seguridad hídrica antes de que llegue la próxima crisis.

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Para entender el tema

1. ¿Qué son los embalses Gatún y Alhajuela?

Son grandes reservorios artificiales que almacenan agua. El agua de ambos sistemas es fundamental para las operaciones del Canal y también para el abastecimiento de agua potable a mas del 50% de la población concentrada entre las provincias de Panamá y Colón.

2.¿Qué es el calado?

Es la profundidad que alcanza un buque bajo el agua, desde la línea de flotación hasta la parte más baja de su casco. En el Canal, el calado determina cuánta carga puede llevar un barco. A mayor calado permitido, mayor capacidad de carga.

3.¿Qué significa reducir el calado?

Es el número de buques que pueden cruzar el Canal en un día. Si el Canal reduce de 36 a 32 tránsitos, significa que cuatro buques menos podrán cruzar diariamente. La capacidad demostrada por el Canal es de 38 transitos diarios.

4.¿Qué son los tránsitos diarios?

Es el número de buques que pueden cruzar el Canal en un día. Si el Canal reduce de 36 a 32 tránsitos, significa que cuatro buques menos podrán cruzar diariamente.

5.¿Qué es un buque Neopanamax?

Es un buque diseñado para aprovechar las dimensiones máximas permitidas por las nuevas esclusas del Canal. Son más grandes que los Panamax y, entre ellos, hay grandes portacontenedores, gaseros, graneleros, portavehiculos, cisternas, y cruceros (pasajeros).

6.¿Por qué el nivel de los lagos afecta al Canal?

Porque cada tránsito utiliza grandes cantidades de agua. Cuando los niveles de los embalses bajan, el Canal tiene que administrar el recurso con mayor cuidado y puede verse obligado a reducir el calado o el número de buques que transitan.

7.¿Qué es El Niño y por qué importa para el Canal?

Es un fenómeno climático que puede alterar los patrones de lluvia. Para el Canal, un El Niño prolongado puede significar menos agua disponible para recuperar los embalses durante la estación lluviosa.


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