Cada gota de agua cuenta en la cuenca del Canal de Panamá: sus embalses permiten operar la vía interoceánica y abastecen a más de la mitad de la población del país.
Los próximos 50 días serán determinantes para acumular el agua que necesitará la vía interoceánica durante la temporada seca, ante los desafíos que plantea el fenómeno de El Niño.
A diferencia de lo ocurrido durante la sequía de 2023, esta vez el Canal ha comenzado a prepararse con anticipación, mediante medidas de ahorro y una administración más estricta de las reservas hídricas para proteger el abastecimiento de la población y mantener la continuidad de sus operaciones.
Una de las señales favorables es que la vía entrará a octubre con mejores condiciones hídricas de las previstas y sin consumir sus reservas estratégicas de agua, según explicó Ayax Murillo Burgos, gerente de Hidrología de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), durante el Simposio Industrial de Sostenibilidad, Energía y Agua del Sindicato de Industriales de Panamá.
“No estamos perdiendo almacenamiento, no estamos consumiendo nuestras reservas estratégicas hídricas. Y ahí es donde está el secreto”
Ante los industriales, Murillo comparó la gestión de los embalses con una “cuenta de ahorro bancaria hídrica”, cuya clave es administrar las entradas y los consumos de agua para mantener las reservas.
Según el balance presentado por la ACP, hasta el 24 de septiembre de 2026, el sistema había registrado entradas de 416 millones de metros cúbicos de agua, frente a 245 millones de metros cúbicos utilizados, con un saldo positivo de 171 millones de metros cúbicos.
En agosto, el balance había cerrado con 51 millones de metros cúbicos, lo que refleja una mejora en la disponibilidad del recurso durante septiembre.
Ayax Murillo explicó que este resultado responde a la estrategia de administración del agua aplicada por el Canal, que busca almacenar el recurso que ingresa a la cuenca y evitar recurrir a las reservas acumuladas de los embalses.
El especialista señaló que la operación del Canal no se basa únicamente en observar el nivel de los lagos, sino en analizar el balance entre el agua que ingresa y la que se utiliza.
Entre las medidas aplicadas, destacó las estrategias operativas para reducir el consumo en las esclusas. Según explicó, estas acciones permitieron el ahorro de agua en las esclusas a razón de 33 a 28 metros cúbicos por segundo al día.
Además, detalló que, durante agosto, la evaporación representó el 11% del agua utilizada; los buques Panamax, el 31%; los Neopanamax, el 37%; y el suministro de agua potable, el 17%.
También indicó que no se destinó agua a la generación hidroeléctrica en Gatún ni hubo vertidos al mar durante ese período.
Al 24 de septiembre, el lago Gatún contaba con 717 hectómetros cúbicos de agua disponible, equivalentes a 717 millones de metros cúbicos.

El especialista señaló que, aunque el escenario ha mostrado una mejoría, el Canal mantiene una vigilancia permanente debido al efecto del fenómeno de El Niño y al comportamiento de las lluvias en los próximos meses.
“El Canal de Panamá sigue vigilante, con prudencia, optimista, seguimos vigilantes, porque seguimos en sequía”.
Explicó que la ventana más importante será la que transcurra hasta mediados de noviembre, cuando inicia una etapa más exigente para las reservas hídricas.
“La pista se está acabando, nos queda, yo diría unos 50 días para cumplir las tareas del año, 50 días, 15 de noviembre”, indicó.
Este período será determinante porque el Canal necesita aprovechar los aportes de lluvia antes del inicio de la temporada seca para contar con mayores reservas.
“Ahora la pregunta no es cuánto está lloviendo, sino cuánta agua de esta lluvia la podemos almacenar. Esa es la pregunta que estamos haciendo en el Canal de Panamá”
En 2023, la escasez de agua obligó a aplicar restricciones más severas al tránsito de buques. Esta vez, destacó Murillo, las medidas de ahorro comenzaron con anticipación.
¿Qué tiene de diferente este fenómeno de El Niño?
Murillo explicó que el fenómeno de El Niño que enfrenta Panamá tiene características distintas a las de eventos anteriores y que el Canal monitorea múltiples variables, además de los niveles de los embalses.
“Cada vez que nos visita este evento o fenómeno, porque ya ni pide permiso, llega porque llega, 2023, 2026, es otro, patea el tablero del juego y comenzamos a jugar otra partida”.
El gerente de Hidrología señaló que las condiciones actuales de temperatura modifican el comportamiento del fenómeno respecto a otros episodios.
“El Niño siempre va a visitarte, pero lo único que tú cambiaste es las reglas (...) sabemos que esto está caliente, y cada vez que llega el Niño, es otra cosa, y por consiguiente las consecuencias son diferentes, tenemos que adaptarnos a eso”.
Uno de los aspectos que han marcado este año es la variabilidad extrema de las condiciones climáticas. Según Murillo, 2026 pasó de registrar la temporada seca más húmeda desde que existen registros del Canal a enfrentar, pocos meses después, el junio más seco de la historia registrada.
En febrero, durante la temporada seca, la cuenca del Canal alcanzó aportes de 222 metros cúbicos por segundo, frente a un promedio de 58 metros cúbicos por segundo. En junio, en cambio, registró los menores aportes para ese mes de toda la serie histórica.
“En el mismo año, tenemos el febrero más húmedo, temporada seca húmeda, y en plena temporada lluviosa que declaramos a inicios de mayo, tenemos el junio más seco de la historia”.
Explicó que el Canal también debe analizar la capacidad de la cuenca para generar nuevos aportes de agua.
“A veces nosotros nos concentramos solamente en ver los lagos superficiales, qué nivel tiene Gatún, qué nivel tiene Alhajuela, y nadie se presta atención a qué niveles tienen los acuíferos, esos ríos, esos embalses subterráneos que alimentan los tributarios cuando cesan las lluvias”.
El gerente de Hidrología advirtió que los períodos prolongados de sequedad pueden reducir la capacidad natural de almacenamiento de esos sistemas.
“Mientras más se den estos eventos de sequedad, menos capacidad tienen las esponjas de los acuíferos a nivel país, a nivel global, y desde luego lo vemos nosotros a nivel del río Chagres”.
Por lo pronto, el Canal mantiene un calado de 48 pies y 32 tránsitos diarios, mientras administra sus reservas para sostener la operación y proteger el abastecimiento de agua potable.


