Estados Unidos busca consolidar su liderazgo en la industria de viajes y turismo, tanto como mercado emisor de viajeros como destino receptor de visitantes internacionales.
En ese contexto, rechaza los llamados a boicotear los viajes hacia su territorio por motivos políticos o comerciales, en medio de tensiones geopolíticas y cuestionamientos internacionales a las políticas de la administración de Donald Trump.
Nick Adams, enviado especial presidencial de Estados Unidos para el Turismo, afirmó durante la 26ª Cumbre Mundial de Viajes y Turismo del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), celebrada en Malta, que su gobierno rechaza los boicots turísticos y advirtió que estas medidas representan un perjuicio económico para los ciudadanos que dependen de esta industria.
“Un boicot representa un robo. Les están robando las propinas a los meseros que sonríen mientras reciben a desconocidos que pronto se convertirán en amigos. Les están quitando la comida de la mesa a quienes trabajan en un segundo empleo como taxistas”, expresó Adams, al cuestionar las consecuencias de estas iniciativas sobre los trabajadores.

El representante estadounidense criticó a los gobiernos que utilizan el turismo como instrumento de presión en negociaciones comerciales o disputas geopolíticas. “Es incorrecto, es malévolo y es indigno de cualquier nación civilizada”, afirmó, tras señalar que resulta destructivo mezclar las diferencias comerciales con una industria que genera empleos e ingresos para millones de personas.
Adams sostuvo que estas medidas tampoco contribuyen a resolver los conflictos entre países. “Algunos son lo suficientemente insensatos como para creer que un boicot turístico cambiará el rumbo de las negociaciones en otros sectores. Pero no será así”, manifestó.
Aseguró que el presidente Donald Trump no ha utilizado el turismo como mecanismo de presión política. “El presidente nunca ha mezclado el turismo con el comercio ni con ningún otro asunto geopolítico. Nunca ha pedido un boicot ni ha apoyado ninguno”, declaró, al exhortar a otros gobiernos a mantener separados estos asuntos.

El enviado presidencial también defendió la posición de Estados Unidos como potencia turística y destacó que la actividad de viajes y turismo aportó 2.63 millones de millones de dólares (trillones en inglés) a la economía estadounidense en 2025, además de sostener más de 20.4 millones de empleos.
“Somos la economía turística número uno del mundo. Tenemos la intención de seguir siéndolo y haremos lo que sea necesario para mantenernos allí. Construiremos más, invertiremos más y ofreceremos una mejor bienvenida”, afirmó.
Sostuvo que la competencia entre destinos debe concentrarse en mejorar los servicios y atraer visitantes, en lugar de promover boicots, porque “el turismo es diplomacia con rostro humano”.
En 2025 Estados Unidos recibió 68,3 millones de visitantes y proyecta cerrar 2026 con 70.4 millones para proyectar un crecimiento mayor en 2030 con la meta de atraer a 85,2 millones de visitantes según los datos de la Administración de Comercio Internacional (ITA, por sus siglas en inglés) del Departamento de Comercio de Estados Unidos.
Gloria Guevara, presidenta y directora ejecutiva del WTTC, dijo recientemente que Estados Unidos sigue siendo el mayor mercado de viajes y turismo del mundo y cuenta con una base sólida.
“Para no perder su posición de liderazgo, debe invertir en promover su atractivo, tanto en los mercados internacionales; cambiar la percepción y posicionarse como un destino acogedor; e incrementar el gasto de los visitantes internacionales, fomentando las escalas y las nuevas experiencias”.
Cifras de la Asociación de Viajes de Estados Unidos (U.S. Travel Association), reflejan una caída sostenida en la llegada de visitantes internacionales, pese al impulso que le dio al sector la Copa Mundial de Fútbol de 2026.
Según datos divulgados por Geoff Freeman, presidente y director ejecutivo de la organización, las llegadas de turistas internacionales a Estados Unidos disminuyeron un 2% interanual en junio, un 7% en julio y un 11% en agosto.
Freeman atribuyó esta tendencia a los elevados costos de viajar a Estados Unidos, los aranceles, las disputas comerciales y la circulación de información falsa sobre el país.
De acuerdo con la asociación, Estados Unidos recibió 11 millones de visitantes menos en 2025 y podría perder otros 2 millones en 2026, lo que situaría las llegadas internacionales un 20% por debajo de los niveles máximos previos a la pandemia.
Menos viajeros desde Canadá
El ex primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, reveló durante la 26.ª Cumbre Mundial de Viajes y Turismo, celebrada en Malta, que los viajes de canadienses hacia Estados Unidos han disminuido más de un 20%, una situación que vinculó con las tensiones políticas entre ambos países, el endurecimiento de los controles fronterizos y la percepción de que los visitantes ya no son tan bien recibidos.
“En los últimos años, Estados Unidos no ha sido muy bueno a la hora de hacer que los viajeros se sientan bienvenidos”, afirmó Trudeau, al señalar que muchos canadienses sienten preocupación ante la posibilidad de enfrentar problemas al cruzar la frontera.

Trudeau explicó que esta reducción no responde a una prohibición gubernamental, sino a decisiones individuales de los ciudadanos.
“Los canadienses decidieron no viajar a Estados Unidos. Y cuando el número de turistas canadienses comenzó a disminuir, los operadores turísticos, las aerolíneas y los hoteles estadounidenses empezaron a bajar los precios. Y los canadienses siguieron eligiendo no viajar a Estados Unidos. En este momento, las cifras han caído más de un 20%”, sostuvo.
El exmandatario mencionó destinos como Florida, Arizona y Maine entre los lugares afectados por este cambio en las preferencias de viaje.
El ex primer ministro atribuyó parte del distanciamiento a las declaraciones del presidente Donald Trump sobre Canadá y a la percepción de falta de respeto hacia su país. “A los canadienses todavía les agradan los estadounidenses. Y a los estadounidenses todavía les agradan los canadienses. Pero el conflicto entre los gobiernos y la falta de respeto del gobierno estadounidense han llevado a los canadienses a decir: bueno, busquemos otros lugares adonde ir”, expresó.
Trudeau expresó que la reputación de un país y la manera en que recibe a sus visitantes son factores determinantes para atraer turismo internacional.
Horas después de la intervención de Trudeau, Adams dio una rueda de prensa y elevó el tono de sus críticas y acusó directamente al ex primer ministro canadiense de haber promovido que sus ciudadanos dejaran de viajar a Estados Unidos.
“El año pasado, el ex primer ministro Trudeau pidió activa y públicamente a los canadienses que no visitaran Estados Unidos. Eso es indignante. Absolutamente indignante”, expresó el funcionario, quien insistió en que las diferencias comerciales no deberían trasladarse a la actividad turística.
“Un boicot turístico es miseria, y no está perjudicando al presidente Trump, no me está perjudicando a mí; está perjudicando a los pequeños empresarios de Estados Unidos”, manifestó.
Reconoció, además, que destinos como Hawái y Las Vegas están experimentando una disminución significativa de visitantes procedentes de Canadá.
El enviado presidencial aseguró que su gobierno busca recuperar la confianza de los viajeros canadienses y anunció que tiene previsto visitar Canadá el 10 de noviembre.
“Esto no viene del pueblo canadiense. Viene de algunos de los líderes de Canadá, y eso es francamente inaceptable”, afirmó. También defendió la posición de Trump al señalar que el mandatario estadounidense nunca ha pedido a sus ciudadanos que dejen de viajar a Canadá.


