La industria marítima a nivel mundial es responsable de entre 2.8% a 3% de las emisiones de carbono en todo el planeta, un aproximado de 980 millones de toneladas de CO2 cada año, llegando en algunos casos a superar las mil millones de toneladas. Esto incluye el transporte marítimo internacional, doméstico y pesquero.
“Si la industria marítima fuera un país, sería el octavo con mayores emisiones a nivel global”, señala como referencia Arsenio Domínguez, director de la división del medio marino de la Organización Marítima Internacional (OMI), quien sostuvo que hay un compromiso para lograr que esta industria sea carbono neutral para 2050.
Domínguez estuvo en la Conferencia Anual Marítima que se celebró la semana pasada en Panamá y allí señaló que este es un momento clave de transición en el que se están analizando las mejores prácticas y tecnologías para los barcos, y medidas para incentivar y apoyar a los los países, incluso a explorar nuevos modelos de negocio.
El director de la OMI dijo que es estratégico que Panamá se prepare con antelación para lograr reducir las emisiones de carbono en la industria marítima.
“Panamá debe buscar la forma de explotar y aprovechar las oportunidades que ofrece esa transición en la industria marítima, al mismo tiempo de forjar los diferentes acuerdos con sectores como el energético para proveer ese tipo de combustibles sin carbono que será el que se utilizará en el transporte marítimo”, recomendó Domínguez.
¿Qué combustible usar?
Aunque la OMI es escéptica en cuanto a cuáles combustibles serán los indicados o elegidos finalmente, es decir, que no se inclina por uno en específico en la carrera por la descarbonización, los expertos en la industria analizan varias alternativas: combustibles elaborados a partir de biomasa o biocombustible, amoníaco, gas natural licuado (GNL) e hidrógeno verde producido con energía renovable como solar y eólica.
“La OMI se está enfocando en una solución que no se centra en un solo tipo de combustible”, apuntó Arsenio Domínguez, quien además ha sido propuesto como candidato por Panamá para ser secretario general de la OMI.
Explicó que la organización no quiere limitar a los países a una sola tecnología o solución por lo que la adopción de los combustibles dependerá de la capacidad, materia prima y producción que cada mercado o país tenga.
Antonio Prestigiacomo, director de Desarrollo de Negocios de la Clasificadora DNV para las América, sostuvo que para reducir al menos el 40% de las emisiones de carbono del sector marítimo para 2030, se requerirá que 5% del combustible que usan los barcos sea carbono neutral para esa fecha.

Prestigiacomo pone especial énfasis en que el camino hacia la reducción de las emisiones no tiene vuelta atrás, puesto que es la gran tendencia global y los dueños de la carga, así como los consumidores están exigiendo cada vez más compromiso con el medio ambiente para acelerar la transición hacia un comercio verde o de economía azul.
“Si queremos acceso a mayor capital debemos demostrar que los embarques han reducido su huella de carbono. Los bancos e instituciones financieras necesitan reportar el cumplimiento de su cartera de clientes a una taxonomía ajustada a la nueva economía sostenible con el medio ambiente”, insistió ante representantes de la industria marítima panameña.
Refiere que el mercado de transporte de carga marítimo está dando pasos hacia esa transición. Entre 2019 y 2022 el número de pedidos de buques con soluciones y tecnologías alternativas y menos contaminantes se ha triplicado.
“Además, ya el 30% del tonelaje bruto transportado marítimamente usa combustible de gas natural licuado, pero necesitamos más tecnologías e innovaciones”, insistió.
Los embarques del transporte marítimo no pueden descarbonizarse por sí solos, es una colaboración entre las autoridades y todos los actores de la industria, agregó.
La ruta verde
2050
La meta de la Organización Marítima Internacional (OMI) es que toda la industria sea carbono neutral para esta fecha.
40%
Una de las metas de la OMI es reducir la intensidad de carbono de todos los buques en 40% para 2030. Los posibles combustibles para el transporte marítimo incluyen: amoníaco, biocombustibles, energía eléctrica, pilas de combustible, hidrógeno, metanol y viento.
Prestigiacomo señala que todo indica que los combustibles carbono neutral elaborados a partir de biomasa, serán los preferidos, pero también hay que apostar a la electrificación de los barcos, al uso de hidrógeno que haya sido producido con energía renovable y además está la tendencia de usar amoníaco. Hay quienes también se inclinan por el metanol, mientras surgen otras tecnologías de combustible.
Otra discusión en la industria gira entorno al tamaño de los barcos, pues es posible que se requiera un mayor espacio para almacenar combustible y eso restaría espacio para la carga.
“La transición implica grandes inversiones anuales a bordo, es decir, a nivel del transporte marítimo, de entre $8 mil millones a $28 mil millones, pero además estas inversiones serán mayores en tierra (puertos por ejemplo) calculadas entre $30 mil millones y $90 mil millones”, sostuvo Prestigiacomo.
Alexis Rodríguez Almanza, gerente regional del programa de descarbonización de la naviera Maersk, recalcó que el compromiso de reducir las emisiones es tanto en el transporte marítimo como en las actividades logísticas y portuarias en tierra.
Esta naviera en específico tiene metas para 2030: que 90% de las operaciones logísticas sean verdes, y que las terminales portuarias puedan reducir en 70% sus emisiones, igualmente electrificar el transporte terrestre. En el caso del transporte marítimo tienen la meta de reducir en 50% las emisiones y que al menos 25% de la carga que transporten por los océanos se haga usando combustibles verdes.
También se han propuesto que 30% de la carga aérea del grupo sea transportada con aviones que usen combustibles sostenibles de aviación (SAF). Y posteriormente hacia 2040 esperan tener emisiones de carbono cero.

Impondrán tasa por contaminar
Además de la necesidad de un combustible más limpio, barcos con nuevas tecnologías amigables con el medio ambiente, puertos más sostenibles y eficientes, también se debate en la industria marítima colocar una medida económica, es decir, una especie de sobrecargo o tasa que tendrán que pagar quienes generen más emisiones de carbono en sus operaciones marítimas.
“La OMI ha tomado la decisión de analizar medidas económicas. No necesariamente es un impuesto, sino un cargo económico que dependiendo de la contaminación que generen ciertos combustibles se carguen algunos pagos para contrarrestar esas emisiones”, dijo Domínguez, a la vez que aclaró que no hay una decisión tomada.
En Panamá, el administrador de la Autoridad del Canal de Panamá, Ricaurte Vásquez, adelantó que para la nueva política de peajes de 2025 se incluirá una tarifa mayor para los barcos que generen mayores emisiones de carbono, así como para aquellos que sean más difíciles de maniobrar y que duren más en hacer su transito, pues significará mayor uso de agua y recursos.
Vásquez adelantó que ve más factible el uso de biocombustible, que de otras energías para pensar en descarbonizar el Canal en sus operaciones, además de electrificar la flota.


