La economía panameña mantiene un crecimiento superior al promedio de América Latina, pero ese dinamismo no se traduce en una expansión equivalente del crédito bancario a empresas y hogares.
Esta desconexión está modificando el modelo de negocios de los bancos, que buscan oportunidades en los mercados internacionales y en segmentos de consumo de mayor rendimiento, mientras moderan su exposición a las hipotecas y la construcción.
Así lo advierte Moody’s Ratings, en su informe Crecimiento sin crédito: por qué el crédito bancario está estancado en Panamá, publicado el 4 de noviembre de 2026.
La calificadora señala que el sistema bancario está cambiando la forma en que crece y los mercados hacia los cuales dirige sus operaciones, en respuesta a la débil inversión privada y los cambios en las normas de crédito hipotecario desde 2023.
Según Moody’s, Panamá ha registrado un crecimiento económico cercano al 4% desde 2025, porcentaje que probablemente se mantendrá durante los próximos dos años, por encima del promedio regional proyectado de 3% para 2026 y 2027.
Sin embargo, durante el primer semestre de 2026, el país presentó el crecimiento crediticio más débil de la región, con un aumento nominal de 1.3% interanual y una contracción de 1% en términos reales.
Para septiembre, el crédito local creció 4.7% en términos nominales, pero la calificadora subraya que esta recuperación estuvo impulsada principalmente por los préstamos al sector público, mientras el financiamiento al sector privado apenas aumentó 1%.
El diagnóstico contrasta con el enfoque de la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP), que en su informe de actividad bancaria de septiembre de 2026 destaca la expansión del balance, el crecimiento de los depósitos y la mejora de los indicadores de calidad crediticia.
La entidad reguladora informó que los nuevos créditos otorgados entre enero y septiembre alcanzaron $21,413 millones, un aumento de 8.2% frente al mismo período de 2025. No obstante, las colocaciones nuevas al sector privado crecieron 3.3%.

La SBP también confirma que el saldo de la cartera crediticia privada aumentó apenas 1.04% interanual, hasta $63,539.7 millones. En contraste, los préstamos al sector público crecieron 136.84%, hasta $4,079 millones, y explicaron aproximadamente el 78.3% del incremento de la cartera local.
Estas cifras permiten distinguir entre el crecimiento de los nuevos desembolsos, que incluyen las operaciones con el Estado, y la evolución del saldo de préstamos al sector privado, cuyo dinamismo continúa siendo limitado.

¿Por qué crece la economía, pero no el crédito?
Moody’s identifica un cambio en la composición del crecimiento económico panameño. Antes de la pandemia, una mayor proporción de las inversiones se destinaba al desarrollo inmobiliario y al turismo, actividades que impulsaban la construcción, la generación de empleo, los ingresos de los hogares y la demanda de préstamos.
Actualmente, la expansión se apoya cada vez más en actividades vinculadas con la logística, la infraestructura de transporte y los servicios empresariales. Estos sectores requieren grandes inversiones, pero generan menores efectos sobre el empleo y los ingresos locales.
Además, una parte de esos proyectos se financia con recursos propios, casas matrices o fuentes externas, por lo que no necesariamente genera una mayor demanda de préstamos en los bancos panameños.
La calificadora también identifica el deterioro de la confianza del consumidor, el desempleo de 8.5% registrado a agosto de 2026 y la consolidación fiscal como factores que han limitado la demanda de financiamiento de hogares y empresas.
Los bancos miran hacia los mercados internacionales
Ante la debilidad del financiamiento local, los bancos están ampliando sus operaciones en otros países de la región.
Moody’s señala que los préstamos a no residentes crecieron 6.6% interanual a septiembre de 2026 y representaron el 30% de los préstamos del sistema, frente al 21% registrado en 2019.
Estas operaciones se concentran principalmente en financiamiento corporativo para actividades comerciales e industriales.

Los datos de la Superintendencia también reflejan el mayor dinamismo internacional. A septiembre, la cartera crediticia externa neta del Centro Bancario Internacional alcanzó $40,213.5 millones, con un crecimiento interanual de 8.41%, superior al aumento de 4.90% registrado por la cartera interna neta.

De acuerdo con la SBP, el componente externo explicó aproximadamente el 50.3% del incremento interanual de la cartera crediticia neta.
Para Moody’s, la diversificación regional permite sostener los volúmenes de negocio y acceder a mejores márgenes de rentabilidad. Sin embargo, advierte que también introduce riesgos relacionados con las condiciones económicas de otros países, las diferencias regulatorias y las dificultades para recuperar préstamos en caso de incumplimiento.


