El primer cargamento de petróleo venezolano procedente del acuerdo entre Estados Unidos y la empresa North American Blue Energy Partners (NABEP) llegó este martes a Texas para ser vendido por el Gobierno estadounidense a refinerías operadas por Exxon Mobil y Citgo.
“Este cargamento marca el inicio de un acuerdo más amplio entre la empresa y los Departamentos de Estado y de Guerra de los Estados Unidos, el cual otorga al Gobierno estadounidense el derecho a adquirir el 20% de la producción de NABEP al precio de costo (sin margen de beneficio), además de una participación accionaria del 35% en la empresa matriz de NABEP”, informó la compañía en un comunicado.
El pacto, anunciado en agosto por la Administración del presidente, Donald Trump, y el Gobierno de la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, otorga a NABEP derechos durante un siglo para perforar 17 campos petroleros que albergan unos 65,000 millones de barriles de crudo, equivalentes a cerca de una quinta parte de las reservas de Venezuela.
Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, visitaron la localidad texana de Corpus Christi, donde dieron un mitin electoral y vieron en el puerto uno de los buques cisterna recién llegados.
“Este cargamento llegó a Texas en poco más de una semana. El crudo proveniente de Oriente Medio puede tardar más de un mes”, declaró en el comunicado Alejandro Betancourt, director ejecutivo de NABEP.
La compañía mantiene el control operativo del negocio y aspira a superar a corto plazo el millón de barriles diarios de producción.
“En los últimos dos años, la empresa ha incrementado su producción desde unos 18,000 barriles diarios hasta superar los 200,000, gracias a una inversión propia de aproximadamente 1,000 millones de dólares”, detalló la compañía que, a fecha de 19 de octubre, alcanza una producción total de 223,509 barriles al día.
Este primer cargamento forma parte de un acuerdo que tanto Estados Unidos como Venezuela calificaron de “histórico” y que se anunció casi ocho meses después de la captura de Nicolás Maduro en Caracas, un episodio que abrió una nueva etapa en las relaciones entre Washington y la nueva Administración interina venezolana.

