La calidad de vida de nuestros perros depende enteramente de nosotros. Una buena alimentación y controles veterinarios regulares son indispensables, pero esto no alcanza para que puedan mantenerse mentalmente balanceados y activos.
Al igual que como lo hace la madre con sus cachorros en la primera etapa de vida, los perros aprenden jugando lo que luego necesitarán en otras situaciones.
El juego es fundamental, ya que a través de él podemos satisfacer sus instintos funcionales, quemar sus energías y fortalecer sanamente nuestros vínculos. Es importante buscar lo que a ellos más les guste y utilizar esta característica creando el entorno adecuado.
A los retrievers como los labradores o golden les encantará que le tire una pelota y traerla, pero no ocurrirá lo mismo con los sabuesos, los cuales necesitarán actividades conforme a la búsqueda , utilizando su olfato. En caso de los terriers, perseguir objetos en movimiento es su debilidad, para esto puede atar los mismos a un cordón haciendo que los siga, pues si él logra atraparlos, seguramente no se lo devolverá.
Los de agua, como los spaniel, pueden desarrollar la actividad en este medio, pero siempre con supervisión, para evitar accidentes.
Nunca permita que su perro domine la situación de juego, no se deje presionar con ladridos y sea usted quien decida cómo, cuándo y dónde comenzar y finalizar, recuerde que cualquier signo de debilidad de su parte será suficiente para que ellos tomen el poder y lo trasladen a otros ámbitos.
Los juguetes deberán ser siempre de materiales apropiados y que el perro no pueda tragarse. Esté atento a la capacidad física de su animal, sobre todo si es de los de cara chata, como bull dog o poseen patas cortas, como los dachshund.
