El 3 de noviembre de 1903, mientras en la ciudad de Panamá se proclamaba la separación de Colombia, en Colón desembarcaban entre 400 y 500 soldados colombianos del Batallón Tiradores, enviados para sofocar el movimiento separatista.
Habían desembarcado porque les llegó el rumor de que Panamá se iba a separar, y venían dispuestos a reclamar lo suyo con la orden estricta de fusilar a los traidores.
Con los primeros rayos de sol, la noticia llegó a Panamá. Manuel Amador Guerrero, uno de los líderes de los conjurados que organizaron la separación y ya con 70 años de edad, recorrió las calles del Casco Antiguo para alertar a los demás. Sin embargo, por el miedo a que los mataran, muchos de los conjurados no querían seguir adelante con el plan y preferían abandonar la causa panameña.
Amador regresó a su casa sabiendo que la causa parecía perdida; en ese instante, la república panameña iba a morir antes de nacer. Fue ahí cuando apareció su esposa, María Ossa, y le dio un plan: para que los soldados bajaran de Colón a Panamá tendrían que usar obligatoriamente el ferrocarril, así que le dijo que hablara con los encargados de los trenes para mandar primero a los generales en un vagón y después retrasar al resto de los 500 soldados en Colón. La idea era que, cuando llegara el vagón a la capital únicamente con los generales y sin su escolta, pudieran arrestarlos y así concretar la separación.
Amador contactó de inmediato a los encargados del ferrocarril para explicarles la situación y procedieron con el plan ideado por María Ossa. Los generales colombianos, Juan B. Tovar y Ramón G. Amaya, no estaban muy convencidos al inicio, pero al final accedieron al viaje.
Cuando arribaron a Panamá, los recibieron con música, himnos, alcohol y toda clase de atenciones para distraerlos. Al poco tiempo, el general Esteban Huertas mandó a arrestarlos, y los oficiales tuvieron que caminar con las manos en alto hacia la cárcel mientras los panameños celebraban desde los balcones y otros marchaban en respaldo desde Santa Ana hasta el Cuartel Chiriquí (hoy Plaza de Francia).
Con los generales presos y los 500 soldados atrapados en Colón, los conjurados se congregaron en el Hotel Central, frente a la Plaza de la Catedral.
En medio del júbilo, Jerónimo de la Ossa tomó la nueva bandera, diseñada por el hijo de Amador y cosida en secreto por su hermana María Ossa junto a otras mujeres, y la paseó victorioso por las calles del Casco Antiguo.
Cercano a la medianoche, y tras ser repelido un breve bombardeo del buque colombiano Bogotá, el Concejo Municipal de Panamá declaró formalmente la separación de Colombia y proclamó ante todos la existencia de la nueva República de Panamá.
Y así termina el 3 de noviembre de 1903.


