La prodigio canadiense Bianca Andreescu, de solo 18 años, y el austríaco Dominic Thiem, de 25, se consagraron contra todo pronóstico en el torneo de Indian Wells, derribando a los teóricos favoritos Angelique Kerber y Roger Federer.
En un golpe de efecto sorprendente, la juventud se impuso a la veteranía, la velocidad a la calidad y el circuito vivió un vuelco con el triunfo de dos jugadores llamados a suceder a las leyendas actuales.
Una tenista que se roba las miradas
Thiem se alzó con el primer título de Masters 1000 de su carrera y dejó al suizo sin su sexto trofeo en el torneo del desierto californiano, con el que habría desempatado en lo alto de la tabla con el serbio Novak Djokovic, ambos con cinco.
Para ello, el austríaco tuvo que remontar una manga en contra para imponerse finalmente a su rival por 3-6, 6-3, 7-5 en dos horas y dos minutos de partido.
“Creo que no tengo derecho a felicitarte, tienes 88 títulos más que yo”, bromeó Thiem tras sumar su duodécimo trofeo, por los 100 de su contrincante.
“Ha sido una gran semana para mí aunque no haya funcionado bien para mí hoy. Felicidades a Dominic, te lo has merecido”, dijo por su parte el helvético, de 37 años.
El suizo arrancó mejor tras llegar a la última instancia sin haber tenido que saltar a la pista en semis por la lesión del español Rafa Nadal y, con dos breaks, se apuntó el primer set (6-3).
El segundo vivió la tendencia invertida: Thiem quebró en el cuarto (3-1) y conservó su saque para terminar poniendo las tablas momentáneas de una contienda apasionante.
