HOUSTON (EU) (EFE) .-El pelotero que durante tres años tuvo en su poder la mejor marca de todos los tiempos de jonrones, el ex primera base de los Cardenales de San Luis, Mark McGwire, pegó el mejor grand slam de su carrera en las Grandes Ligas, el de la clase y ética, al anunciar de manera oficial su retirada.
En un comunicado enviado a la cadena de televisión estadounidense ESPN Big Mac, como también se le conoce, dijo que había llegado el momento de decir adiós por respeto a su propia persona, al deporte del béisbol y, sobre todo, a la organización de los Cardenales y a sus seguidores.
La claridad de ideas y transparencia de McGwire, que tenía en su poder un contrato, que nunca firmó, de dos años más garantizados con los Cardenales por 30 millones de dólares, es un soplo de aire refrescante en el cada día más complicado e interesado mundo del deporte profesional estadounidense.
La decisión de McGwire, de 38 años, también deja a los medios de comunicación estadounidenses sin ninguna opción al circo que tan de moda está con las retiradas y vueltas de algunos deportistas, que las han incluido en sus pasatiempos preferidos.
La sobriedad y seriedad que McGwire siempre puso en el diamante desde que llegó a las mayores en 1986 las mantuvo y las tuvo como referencia durante toda su exitosa carrera profesional.
Por eso fue el primero que cuando este año al finalizar la temporada regular vio que su promedio de bateo no había sido nada más que de .187, el más bajo en toda su carrera profesional, y 29 cuadrangulares, dijo que había llegado el momento de la reflexión y de pensar en lar retirada.
Su análisis fue muy simple y fácil, las lesiones y la operación de rodilla ya no le ofrecían ninguna garantía física de cara al futuro y después de varias semanas de encontrarse asimismo, el inicialista de los Cardenales, bota la pelota fuera del parque con el grand slam de su vida.

