Dak Prescott y Ezekiel Elliott tienen muy poco interés por las estadísticas históricas. Pero intuyen que estos Cowboys están consiguiendo algo inusitado gracias a ambos.
“De verdad no pienso en lo que es normal o anormal”, aseguró Prescott.
Tal vez ello se deba a que lo que ocurre ahora en Dallas es la nueva normalidad.
Elliott corrió para 114 yardas y anotó un par de veces en los últimos dos minutos, para que los Cowboys consiguieran un electrizante triunfo por 35-30 sobre los Steelers de Pittsburgh, con lo que hilvanaron su octava victoria consecutiva.
En dos ocasiones durante las postrimerías del último cuarto, Dallas (8-1) tuvo el balón en territorio de Pittsburgh, con la posibilidad de agotarse el reloj e intentar un gol de campo que definiera el encuentro.
En ambas, Elliott terminó escapándose para anotar, la última con una carrera de 32 yardas por el centro del campo y con nueve segundos por jugarse.
“La defensiva se abrió como el Mar Rojo”, dijo Elliott, quien elevó a 1,005 yardas su total durante esta campaña, el mejor de la NFL. “Y solo tuve que correr”.
Prescott se sobrepuso a un balón suelto en el comienzo del encuentro y terminó lanzando para 319 yardas y dos touchdowns.
Se sintió asombrado cuando vio que Elliott conseguía su tercero y último touchdown, en un partido cuyos últimos 115 segundos fueron de locura.
“Simplemente meneé la cabeza y dije ‘¡wow!”, relató el quarterback.
