El regreso de Pepe Ávila y de Jorman Aguilar a la Liga Panameña de Fútbol (LPF) es el síntoma de lo que han padecido los futbolistas panameños después de haber tenido un pasaje en el fútbol de Europa, donde por más pequeño y futbolero que sea el país en el que juegan, siempre se les hace difícil hacerse un nombre, como lo hicieron en su momento Julio Dely Valdés y el desaparecido Rommel Fernández.
Ignoro el porqué del retorno de Ávila al Universitario después de su pasaje por el fútbol belga, donde siempre fue difícil conseguir información de su actividad deportiva, pero era notorio que entrenó más de lo que jugó, como es usual con la mayoría de los panameños que han tenido la suerte de jugar en el Viejo Mundo.
Sin embargo, sus 21 años son todavía una garantía para triunfar donde sea, en junio tuvo la suerte de jugar el Mundial de Rusia sin haber sido parte del proceso, en el que asistió para el gol de Baloy. Pepe es un jugador que todavía tiene mucho campo por recorrer. Le recriminé haber pensado que jugar en el fútbol de Colombia era un retroceso, en el momento en que se manejó la posibilidad de un interés del DIM, cuando ha sido ese país el que lanzó al estrellato a Gavilán, Matador, Blas, Baloy, Amílcar, Barahona y otros.
Tampoco considero que su llegada a la LPF sea un retroceso para Pepe, como se maneja por las redes, porque este jugador no ha trascendido para nada internacionalmente, jugó poco en el club belga donde militó en las inferiores. Ahora, el que haya jugado una Copa del Mundo tampoco es motivo como para pensar en un retroceso, si total fuimos la selección que ocupó el último puesto en el Mundial, y que yo sepa, a ninguno de los futbolistas que lo jugaron les cambió la vida, excepto haber tenido la linda experiencia de haberlo jugado. Solo Bárcenas, que para mí fue lo mejor de Panamá en Rusia, cambió de equipo para bien, con el Real Oviedo.
Cuando Pepe llegó a la selección algunos comenzaron tildarlo de crack, como se ha vuelto costumbre llamársele aquí a los legionarios cuando salen del país. Nos hemos acostumbrado a sobredimensionar a cuanto jugador sale al exterior y más ahora que se asistió por primera vez a un Mundial. Cuando aparece un jugador al que se le ve algo de talento, inmediatamente se comienza a ventilar en los corrillos del fútbol que este jugador es para exportar al fútbol de Europa. Estamos crecidos.
Motivado por el tema de Ávila y Aguilar, que jugará con el CAI, saqué una lista apurada y mal hecha de los panameños que han pasado por el fútbol europeo, considerando a los que han jugado en divisiones menores, los que tuvieron un paso efímero y los que jugaron más tiempo, conté cerca de 50, pero estimo que debe haber como 10 o 20 más. De esa lista el número se ha incrementado en los últimos años, después de Julio Dely y Rommel Fernández un buen número llegó a jugar en Moldavia, pero en los años más recientes son más los jugadores que han salido a probar suerte al Viejo Mundo. Hoy todavía me pregunto cómo en sus mejores momentos Baloy, Román Torres o Matador Tejada nunca pudieron jugar en Europa. Definitivamente que los tiempos han cambiado en muchos aspectos.
No obstante, lo que no ha cambiado son los legados de Rommel Fernández y Julio Dely en el fútbol europeo. El colonense , a sus 21 años, fue goleador de un equipo de la cuarta división del fútbol argentino con el que marcó 36 tantos, fue a través de una publicación argentina por la que se enteró el presidente del Nacional de Uruguay sobre el panameño cuando pretendía conseguir a un delantero, lo que le sirvió de presentación al colonense para su fichaje. Por cuatro temporadas, entre los 22 y los 25 años, marcó 110 goles, se ganó el mote de Panagol y después emigró al fútbol de Europa, donde estampó su nombre.
En el caso de Rommel Fernández, a los 20 años impresionó con sus goles en el Mundialito de Tenerife, un torneo para emigrantes españoles en el que asistió con documentos alterados, y un año después lo fichó el Tenerife . Con sus goles el panameño ayudó a subir a su club a la primera división de España y en la temporada 1990-91 se ganó el trofeo EFE al mejor jugador iberoamericano.
Son dos ejemplos que venimos tocando para mostrar que hoy falta mucho para que alguien los emule, hoy los cracks de estos tiempos están lejos de brillar en Europa. Algunos jóvenes son llevados al viejo continente por empresarios que quieren ganarse el gordo de la lotería, tratando de hacerles dar el gran salto de la LPF a Europa. Los resultados son evidentes. Nadie ha pegado.
Frente a estas experiencias, no queda más que seguir viviendo del pasado en materia de los legionarios. De los dos cracks de antaño.
El autor es periodista