La oficina de Grandes Ligas tiene la intención de llevar adelante un proceso que desembocaría en varios cambios a las reglas, en lo referente a la zona de strike, la imposición de un límite de tiempo para que el pitcher haga su lanzamiento y el establecimiento de un número máximo de visitas del mánager al montículo.
Y aunque el comisionado Rob Manfred se mostró esperanzado en que el proceso actual derive en un acuerdo, reconoció que los clubes se reservarán el derecho de realizar las modificaciones de manera unilateral, al amparo de una provisión del contrato colectivo sobre cambios en las reglas.
Tony Clark, líder del sindicato de jugadores, dijo el fin de semana que no preveía que los peloteros fueran a acceder a los cambios planteados para 2017.
Bajo los términos del contrato colectivo, los dueños de los equipos pueden alterar las reglas solo mediante un acuerdo con el sindicato, a menos que este sea notificado sobre las reformas con un año de anticipación. Si se notifica con esa antelación, los cambios pueden implementarse de manera unilateral.
“He tratado de dejar claro que nuestro deporte está bien en sus fundamentos, que no debe ser reparado, como sugieren algunas personas, y creo que la temporada anterior demostró el potencial de nuestra liga para cautivar a la nación, y el lugar único que este deporte ocupa en la cultura estadounidense”.
Sin embargo, Manfred añadió: “considero un error que metamos la cabeza debajo de la tierra e ignoremos el hecho de que nuestro deporte ha cambiado y continúa cambiando”.
Las Grandes Ligas analizan si debe restablecerse el límite inferior de la zona de strike. Desde 1996, se ha fijado debajo de la rodilla, y antes se delimitaba en la parte superior de esa articulación.
Hay también la propuesta de instalar un reloj de 20 segundos, el límite que se impondría al pitcher para realizar su lanzamiento, a fin de agilizar el desarrollo del juego. Estos relojes se han empleado en la Triple A y la Doble A durante las últimas dos temporadas.
Los peloteros se han pronunciado en contra de limitar el número de visitas al montículo.
El cambio menos polémico implicaría que un equipo pueda conceder automáticamente un boleto intencional, sin necesidad de que el pitcher lance las cuatro bolas.

