La ilusión de una posible clasificación a un Mundial de fútbol tras casi cuatro décadas de ausencia disparó en Perú la venta de camisetas de la selección local en un año difícil para la economía nacional a consecuencia de un fenómeno climático de inundaciones y una prolongada huelga de maestros.
A horas del primer encuentro de repesca entre Perú y Nueva Zelanda, miles de talleres dentro del más grande emporio de confección de ropa del país trabajaban día y noche para producir 3 millones de camisetas que piensan vender en lo que resta de noviembre, dijo a The Associated Press Susana Saldaña, líder de los empresarios textiles del barrio Gamarra.
Las calles del barrio, que abarca 54 manzanas, donde hay más de 2 mil galerías de confección de ropa y donde trabajan a diario un millón de personas, lucían llenas de vendedores que ofrecían camisetas deportivas rojiblancas de la selección peruana, en un evento inusual para un país que no se clasifica a un Mundial de fútbol desde 1982. “Estábamos atravesando uno de los peores años de nuestra historia... Pensamos que íbamos a cerrar el año en rojo”, dijo Saldaña al recordar los estragos en la economía peruana tras una huelga de maestros que duró cuatro meses y el fenómeno climático de lluvias, aludes e inundaciones que destruyó entre enero y marzo más de 800 pueblos de la costa del Pacífico. “Gracias a los triunfos de Perú se ha despertado una euforia nunca antes vista”, comentó Saldaña, quien espera que Perú le gane a Nueva Zelanda el sábado (hora de Nueva Zelanda, viernes en Perú) en Wellington. El partido de vuelta del repechaje será el miércoles en Lima.
Perú disputará el repechaje después de terminar quinto en la eliminatoria de Sudamérica. La dirigente de la industria textil dijo que el fenómeno de venta de camisetas empezó en octubre, a medida que la selección de fútbol local iba acercándose a una posibilidad real de clasificar.
