Cuando parecía que su corona regresaría al reino de los Warriors, de donde la sacaron en una carga suicida un año antes, los Cavaliers y su líder LeBron James resucitaron para mantenerse con vida en la final de la NBA.
Las emociones están en su pico máximo en las finales de la NBA, con las superestrellas LeBron James y Kevin Durant intercambiando palabras calientes mientras los Warriors están a punto de liquidar la serie al tener ventaja de 3-1 antes del quinto partido de hoy.
Golden State podría conquistar en su cancha de Oakland su segunda corona en tres años, pero no quitan el ojo sobre un equipo capaz de reaccionar con furia y repetirles la gracia del pasado año, cuando también ganaban 3-1 y fueron barridos en los siguientes tres partidos para perder el título.
“La temporada pasada fue la temporada pasada, esta temporada es la temporada de ahora” dijo el entrenador de los Warriors, Steve Kerr, quien busca exorcisar los fantasmas de 2016.
Pero los Cavaliers han demostrado que aún no están vencidos.

