Miles de fanáticos de todas partes del mundo hacen su llegada a Rusia para vivir de cerca la esperada Copa del Mundo.
Moscú abre sus puertas al mundo del fútbol, pero sin mucha bulla, sin mucho alarde.
Solo las miles de camisetas de las selecciones participantes que caminan una al lado de la otra en el aeropuerto internacional dan un claro aviso de la fiesta que se va a vivir en territorio ruso.
La sensación es como las escaleras dentro de un estadio con diversas culturas y grupos, todos dispersándose a su sede para seguir de cerca a su equipo favorito.
Y es que a dos días para que arranque el Mundial en Moscú, la sensación es de alegría en un país caracterizado por no mostrar sus sentimientos en el exterior.
Mucha seguridad, como era de esperarse, es otra de las tónicas en la capital rusa.
También el tema del lenguaje.
Muy pocos oficiales o voluntarios están capacitados para hablar el inglés, por lo que mucha paciencia y a prepararse para trabajar en sus señales para poder comunicarse con los amigos rusos.
En cuanto a la selección de Panamá, La Prensa ya se encuentra en su cuartel general en Saransk, una ciudad que, a parte de ser la más pequeña entre todas las sedes, ya se ha contagiado con el espíritu de los jugadores panameños.
