Durante buena parte del receso entre temporadas, el despertador de Dwyane Wade sonó a las 5:45 de la mañana. Aproximadamente una hora después, solía estar con LeBron James entrenando en un gimnasio. Y la química entre ambos fue tan buena como siempre. “Él me impulsa para ser mejor”, afirmó Wade. Ahora, ambos compartirán más actividades. Wade firmó un contrato por un año y 2.3 millones de dólares con los Cavaliers de Cleveland para reencontrarse con James.
Los dos formaron parte del plantel del Heat de Miami que llegó a cuatro finales de la NBA y que conquistó dos títulos.
El acuerdo con Wade se oficializó en cuanto quedó transferible. Recién el fin de semana fue rescindido su contrato con los Bulls de Chicago. “Me encanta este reto”, comentó el escolta en declaraciones a The Associated Press. “Si no fuera así, me hubiera quedado en Chicago. Pero deseaba el desafío de volver a este gran escenario, jugar en momentos importantes y ver qué tengo. Así que no voy a hablar de lo que puedo dar, sino que saldré a demostrarlo cuando las luces sean más brillantes y los partidos más relevantes. Ahí es donde me siento vivo y necesito eso”.
Wade contempló la posibilidad de volver a Miami, escuchó propuestas para unirse a Paul George y Carmelo Anthony en Oklahoma City, consideró incluso llegar a San Antonio y recibió una llamada de Golden State. Al final, quería jugar con James, a quien considera su “hermano”.

