Olmedo Sáenz sigue vinculado al béisbol y con ganas de ayudar a la juventud panameña. El chitreano ha conseguido la forma de hacerlo, y junto a Bruce Chen, otro Grandes Ligas panameño retirado, se ha volcado al desarrollo de este deporte.
Sus andanzas por la Carpa Grande le han servido para tener la experiencia necesaria para instruir a futuras estrellas panameñas.
Chen invitó a Sáenz a formar parte del nuevo proyecto que impulsa el lanzador zurdo metropolitano denominado MLB-RBI, que arranca el próximo 6 de enero en el MVP Sport City, y que consiste en darle la oportunidad a peloteros, de entre 4 a 18 años de edad, de seguir jugando tras terminada su temporada en sus respectivas ligas.
El chitreano se siente cómodo al estar de vuelta en el diamante de juego, ese mismo que le ayudó a conseguir el sueño de todo pelotero: jugar en Grandes Ligas.
De su trayectoria, Saénz no olvida el jonrón que le conectó a Mariano Rivera, la broma de novato que le hicieron sus compañeros en los vestuarios de los Medias Blancas y algunos tragos amargos por no dominar el inglés.
El chitreano debutó en las Mayores el 28 de mayo de 1994 frente a los Orioles de Baltimore. En su primer turno le dio un imparable a Ben McDonald, recuerda el pelotero panameño.
Sáenz jugó nueve campañas y se retiró en 2007, con un promedio de bateo de .263, producto de 438 hits en mil 663 veces al bate. Además, conectó 73 jonrones en 733 encuentros, en los que también se puso el uniforme de los Atléticos de Oakland y los Dodgers de Los Ángeles.
El exgrandes ligas herrerano le agradeció a Dios por su poder con el madero y mencionó que le conectó jonrones a lanzadores de la talla de Pedro Martínez, Derek Lowe, Andy Pettitte, Dave Cone, CC Sabathia. Sonríe cuando le viene a la memoria que le pegó jonrón a Chen y a Mariano Rivera.
“Dios me dio esa virtud y esa era una de mis fortalezas, mi poder con el bate, esto me llevó hasta las Grandes Ligas”, reiteró Sáenz.
El sábado 28 de abril de 2001 en el Yankee Stdium, Rivera entró por los Yankees para liquidar la novena entrada que jugaban contra los Atléticos de Oakland. En el cajón de los bateadores le esperaba Sáenz, así se produjo un duelo de panameños que terminó con un jonrón, pero que no impidió que Nueva York venciera 7 carreras a 6, y que Rivera consiguiera uno de 652 salvados de por vida.“En ese momento nadie sabía que Mariano iba a ser Salón de la Fama”, agregó.
¿Entonces tú [Sáenz] le pegabas jonrones a los grandes lanzadores?, bromea Chen, quien lo acompañaba en la entrevista y que el 22 de junio de 2002 también fue castigado por el poder del chitreano.
En esa ocasión Chen, que lanzaba para los Rojos, se llevó la derrota de 10 carreras 3, y Sáenz, que seguía con los Atléticos, disparó su tercer vuelacerca de esa temporada en la tercera entrada.
El chitreano debutó el 28 de mayo de 1994 frente a los Orioles de Baltimore, a los 23 años de edad. Ese día se fue de 3-1, pero su mayor sorpresa fue cuando regresó a los vestidores.
Sáenz contó que el saco con el que llegó vestido al estadio, le habían cortado sus mangas y dado varios tijeretazos. “Me explicaron que era una broma para los novatos y yo respondí que no había ningún problema, ya que ese saco lo había comprado en Oaklahoma City por solo 1.75 dólares”. Fue una jornada inolvidable para Sáenz, quien comenzó jugando pelota en un pequeño cuadro polvoriento en Chitré, sin camisa y a mano limpia.
“Yo soy del Anonal y me gustaba más el fútbol”, señaló Sáenz, quien añadió que su llegada al béisbol se dio por casualidad.
Recordó que su hermano dejó una vacante en un equipo de Chitré, puesto que consiguió con la ayuda de su padre. “Ese año quedé campeón al bate, así comencé a jugar pelota, pero en realidad a mi me gustaban los deportes”. Enumeró que fue selección de gimnasia, voleibol y que jugó todos los ciclos en el deporte.
El exjugador de los Atléticos, Medias Blancas y Dodgers confesó que tuvo problemas con el inglés, incluso en ocasiones intuía que lo estaban ofendiendo, pero por no dominar el idioma estadounidense no podía responder.
“Cuando llegué a Grandes Ligas no entendía, al principio me sentía que no era parte del equipo por no comprender las órdenes del director. Además, sentía que me ofendían, eso pasaba por mi mente”. ¡Y sí ofendían! La vida del latino es difícil en las Grandes Ligas, es muy difícil, especialmente en el inicio. Hay un filtro bien fuerte”, respondió Sáenz.
“La cultura estadounidense está llena de normas”, acotó.
En un breve repaso por su carrera, el chitreano considera que 2001 fue su mejor año en Grandes Ligas.
Después de su retiro en 2007, el panameño que jugó en la primera y tercera base se ha enfocado en enseñar lo aprendido a las nuevas promesas de este deporte.
“Me interesa mucho el tema de los niños, estoy comprometido en enseñarles el juego, que sigue siendo el mismo, pero que su metodología ha cambiado”, dijo Sáenz.
“Nos hemos quedado con el mismo producto y no hemos refrescado el juego”, destacó Sáenz, al explicar que la fanaticada está apoyando más las categorías menores que la mayor.

